Eduardo Aliverti desde una segunda línea (hace 15 años era jefe de Jorge Lanata) representa al sector más duro de la izquierda intelectual (por edad no participó de la subversión de los '70). Una línea de marxismo stalinista, que es ya cuando no se quiere a nadie, ni a los de izquierda. Tuvo alguna relevancia porque cada vez que la sociedad votó ganador a alguien que no fuera, con lógica, cofrade de su extrema ideología, Aliverti declaraba «el pueblo se equivocó». Poseedor de una estupenda voz, protagonizó sin éxito algunos programas televisivos pero ahora escribe en «Página/12», el diario que Héctor Magnetto puso a total disposición del gobierno para hacer oficialismo como «Clarín» a cambio de suculentos beneficios económicos, obvio. Son párrafos de un artículo. Obsérvese que: 1) Aliverti es de los que se autoendulzan con 80% a 90% de popularidad para Kirchner que nadie sabe si es cierto, aunque en verdad sea alta como se le otorga a todo Presidente cuando arranca; 2) Traslada su histeria a los habitantes de Buenos Aires que, por supuesto en su esquema de pensamiento, también «se equivocaron» al votar al candidato Macri en primera vuelta; 3) Lo más importante del artículo es que desde la izquierda extrema se duda de que Néstor Kirchner vaya a llevar al país al castrismo como ese sector aspira. Dice que son «preliminares» todo los gestos izquierdizantes que este gobierno hizo. ¿Por qué se queja entonces el presidente Kirchner de que los sectores democráticos duden de cuál es su «proyecto de país» si los que recibieron más señales hacia la izquierda también dudan?; 4) Quiere para esta época en el país el unicato ideológico sin otros electos que no sean incondicionales al mando central (stalinismo puro); 5) Fijémonos, por último, qué desvarío propone este nivel de izquierda: no pagar la deuda, romper con el Fondo Internacional y descolgar a la Argentina del mundo, dejándola balancearse junto con Cuba, en régimen de extrema pobreza, de prisión a disidentes, de fusilamiento a los que intentan huir hacia la libertad, de 44 años de dictador único. Veamos estos párrafos:
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«La comunidad porteña volvió a dar muestras de sofisticación, extravagancia, inclusive histeria, o las encuestas volvieron a revelarse como muy dudosas. El 37 por ciento de votos por Mauricio Macri cierra casi perfecto con la suma de sufragios que la rata y Ricardo López Murphy conquistaron en el distrito en las presidenciales de abril, ¿pero cómo se hace para ensamblar ese acumulado con el entre 80 y 90 por ciento de popularidad que muestra Néstor Kirchner en todos los relevamientos? ¿Una muy significativa porción de los porteños apoya a Kirchner y vota a Macri?»
«Es cierto que una parte se explica a través del crecimiento de Ibarra, que hasta hace pocos meses figuraba a placé detrás del presidente de Boca. Pero no alcanza ni por asomo para dar una respuesta convincente.»
«¿Seguro que ya no hay retorno a la aceptación del capitalismo bandolero, a la tolerancia de la corrupción estructural, a las fantasías del país primermundista?»
«Confiar a ciegas o a medias en que efectivamente ha llegado un nuevo tiempo. Esto último sólo se sabrá cuando esté definido el modelo de país y de economía; de lo cual, por el momento, no hay más noticias que los discursos y hasta algunas actitudes sospechosas. La semana pasada, sin ir más lejos, la Cámara de Diputados dio media sanción a dos leyes exigidas por el FMI: una otorga inmunidad al directorio del Banco Central y la otra amplía la capacidad de financiamiento del Tesoro nacional, a fin de que no haya trabas para pagar la deuda.»
«Ese es el partido que no empezó a jugarse. Hasta que empiece, son todos preliminares.»
«Felipe Solá: un ex funcionario de la rata que coquetea con la mano dura policial y que no se siente para nada a gusto con los gestos de la Casa Rosada.»
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