Dicen los psicólogos que los sueños son la reparación alucinatoria de los deseos. Habría que preguntarse, entonces, cuáles son los deseos del polémico juez correccional Mariano Bergés. Esto, porque ayer en un dictamen sostuvo que existe un «acuerdo concreto» entre los acusados y los directivos de Boca Juniors y Chacarita para que los hinchas puedan cometer delitos en los estadios. Por eso, considera que tanto Roberto Digón como Luis Barrionuevo serían responsables de liderar una «asociación ilícita». Los quiere indagar el 20 y el 27 de este mes y, si le fuera posible, meterlos presos. Lo de Bergés ya no tiene explicación. Podría hasta comprenderse su ansiado protagonismo mediático, pero sostener que dirigentes de dos clubes deportivos están aliados para permitir que hinchas cometan desmanes, amedrenten o coaccionen, y además -el colmo de lo ilógico-se agredan entre sí, ya supera toda capacidad de discernimiento.
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Porque esto es lo que interpretó ayer cuando dictó la prisión preventiva de Fabián Kruger, de la hinchada de Boca Juniors, decidió el procesamiento de otros seis hinchas boquenses y de Chacarita y a otros siete imputados les dictó la «falta de mérito». Precisamente, en esa resolución, destacó la existencia de un «acuerdo concreto» entre los acusados y directivos de las entidades. Siempre en la historia del fútbol argentino se apoya el traslado de simpatizantes -aunque Bergés parece extranjero y no lo entiende-, lo cual no significa amparar violencia.
Todos los procesamientos fueron dictados por el delito de «integrantes» de una asociación ilícita dedicada «sistemáticamente» al «amedrentamiento de personas, coacciones varias para lograr determinados beneficios (viajes, entradas para ingresar a partidos, pago de micros para traslados, entregas de dinero para otros fines, camisetas, pelotas)».
Para el insólito Bergés (así consta en su resolución) «existe un acuerdo concreto entre estos imputados con directivos del club Boca Juniors, quienes son algunos de los que aportan las sumas por los conceptos enunciados».
Para ello, se basó en las declaraciones de uno de los hinchas imputados, quien al ser indagado dijo: «Todos los que vamos a la cancha los conocemos, sabemos que están bancados por Capriotti y Barrionuevo, que les dan los micros para que se movilicen», según consta en la resolución.
Capriotti ya está detenido en la cárcel de Devoto, aunque aún no fue indagado por problemas de salud. En el caso de Kruger, Bergés lo dejó preso porque está imputado en la causa iniciada a raíz de los incidentes ocurridos en un encuentro entre Boca y Chacarita de 1999, según dice el fallo.
Se reclama urgente intervención de cámaras de apelaciones para poner coto a tanto disparate.
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