13 de octubre 2003 - 00:00

El Senado, manso, pondrá los 2/3 para nombrar a Zaffaroni

El oficialismo senatorial confirmará pasado mañana a Eugenio Zaffaroni en la Corte Suprema. Salvo que surja un imprevisto, el PJ disciplinado a Néstor Kirchner y socios extramuros como el Frepaso, el Frente Grande y un sector de la UCR le permitirán al polémico penalista ocupar la vacante que dejó Julio Nazareno, tal cual propuso el Presidente.

Aun cuando los antecedentes en materia judicial y personal del candidato (fallos opinables, omisiones en declaraciones juradas y hasta la condición de evasor previsional) fueron objeto de una áspera discusión, la mayoría automática del gobierno en el Congreso facilitará la adhesión de 2/ 3 de los presentes, imprescindibles para que Zaffaroni acceda al máximo tribunal. A lo sumo, quienes lo rechacen rondarán la docena.

Ni siquiera la provocación que significó que fuese acompañado a la audiencia pública por su socio, Jacobo Grossman, de quien se conoció un prontuario delictivo que va desde hurto hasta secuestro extorsivo, parece suficientemente escandaloso a criterio del grueso de los legisladores.

Votarán en contra del pliego los peronistas Eduardo Menem, Liliana Negre de Alonso y Sonia Escudero. Habría que sumar la posibilidad de que haga lo propio Mabel Müller, siempre y cuando no pesara sobre ella una orden de Eduardo Duhalde para no desentonar con su apoyo al Ejecutivo. Müller deslizó dudas a la hora de pronunciarse sobre el postulante.

Oscar Lamberto
, si mantiene la actitud renuente que exhibió en comisión, sería el quinto disidente. Otro tanto cabría esperar del rebelde Luis Barrionuevo. Es probable que haya otros díscolos, pero no demostraron -hasta el momento- suficiente ánimo para oponerse a los deseos de Kirchner.

Los reproches de que fue objeto Lamberto por no haber suscripto el dictamen preparado por Jorge Busti en Acuerdos sirve de ejemplo. El santafesino aprovechó un roce con un reportero gráfico para eludir estampar la rúbrica de aval a Zaffaroni el jueves pasado. Por suerte, aparecieron otras firmas salvadoras para habilitar el despacho para esta semana, entre ellas, la del correntino Angel Pardo que no ve con malos ojos la promoción del ex director del INADI.

A imagen y semejanza de lo que sucedió con otras propuestas parlamentarias de la era santacruceña que suscitaron reparos (verbigracia, anulación de Obediencia Debida y Punto Final), la persecución suele transformarse en el primer castigo que sufren quienes piensan distinto de la Casa de Gobierno y no lo disimulan.

Los radicales
Carlos Maestro y Raúl Baglini encabezarán el lote de críticos en esa bancada, si bien tendrían contradictores entre sus correligionarios. El independiente Rodolfo Terragno todavía deshoja la margarita. Dio tímidas señales a sus colegas cuando en privado se sublevó contra Zaffaroni por haber jurado por los estatutos del Proceso Militar. Sin embargo, no fue definitorio.

Los provinciales, liderados por
Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y Pablo Walter (Recrear-Tucumán), aportarán fuertes discursos en el recinto. Gómez Diez, al igual que Escudero, presentó un dictamen de rechazo en Acuerdos. Walter, en sintonía con Baglini, figuró entre los pocos senadores que se atrevieron a interpelar con dureza a Zaffaroni, durante la audiencia pública del lunes pasado. El resto fue complaciente.

• Un punto clave

Hay un punto que el lopezmurphista de Tucumán no dejará pasar por alto en el debate del miércoles. En cuanto a la relación con Kirchner, Zaffaroni admitió tener «trato» con el Presidente, pero « no soy su amigo», dijo. Walter recordó que por su falta de independencia partidaria él se había opuesto a la designación del peronista Juan Carlos Maqueda. En el caso de Zaffaroni, frepasista y adherente a Kirchner, el tucumano ya esgrimió una objeción similar.

«
Las mentiras del candidato son suficientes para impugnarlo», reflexionó Walter sobre la cuestionable conducta del ex juez en materia previsional y tributaria, ya que -además de no pagar autónomos- reconoció haber omitido bienes por más de $ 1 millón en su declaración a la AFIP (aunque le echó la culpa a su contador). «Haber concurrido con su asesor Grossman al Senado fue una provocación», subrayó el senador de Recrear que, el 26 de octubre, peleará la reelección en la banca.

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