29 de septiembre 2003 - 00:00

El traspié de Duhalde

Misiones - «Seré el primer gobernador transversal», se entusiasmó Carlos Rovira, horas antes del comicio. Con el triunfo que lograba anoche el misionero sobre Ramón Puerta -por afuera del justicialismo y con aval presidencial-Néstor Kirchner enarbolará con más fuerza su aspiración de tejer un entramado de figuras extra PJ para hacerse fuerte ante el peronismo nacional, y no ver así amenazado su poder.

Será un botín más ambicioso que el simple asado que -dicen-apostó con Eduardo Duhalde en la puja electoral que mantuvieron en este distrito, convirtiendo a la exigua tajada del padrón argentino en el centro de todas las miradas.

Por el capital político puesto en juego,
fue quizás una victoria equiparable a la que obtuvo Aníbal Ibarra sobre Mauricio Macri el 14 de setiembre en la arena porteña.

Ayer el santacruceño volvió a demostrarle al ex presidente que puede imponer candidatos propios. E incluso conformar una suerte de bloque de mandatarios transversales,
más allá del poderío que el bonaerense manejará en el Congreso Nacional desde diciembre.

En la otra vereda, Duhalde se lleva de Misiones el vano intento de imponer una nueva gestión del senador nacional Ramón Puerta -dos veces gobernador, presidente de un día y candidato oficial del PJ-para «fortalecer al justicialismo». Herido, ahora intentará coser con precisión de artesano los ajazos que se le abrieron en su bandera pro armonización interna del PJ, como él mismo postuló.

Puerta no había perdido nunca una elección en todos los comicios en los que se presentó como candidato, desde 1983.
Ahora, fronteras provinciales adentro, deberá seguir conviviendo con Rovira -a partir del nuevo estado de fuerzas en el Congreso Nacional, la Legislatura y los municipios-, lo que abre un interrogante sobre cómo será la nueva relación entre los ex socios políticos.

Las urnas ayer mostraron que prendió en los misioneros el discurso del gobernador, quien se presentó como el candidato de la renovación, en contra de las «estructuras partidarias perimidas». Y, fundamentalmente, que funcionó más el arrastre de votos desde arriba -el imán del apoyo presidencial-que la tracción de voluntades desde los postulantes a intendente, esperanza en que se apoyaba Puerta.

El aliento del santacruceño al candidato triunfante tuvo raíces que mezclan las coincidencias programáticas Kirchner-Rovira con el encono que el Presidente siente hacia toda figura que exhale perfume menemista. Léase aquí Ramón Puerta.Y -aseguran-pases de factura como un respaldo del hombre del Sur al acceso del misionero a la presidencia del Senado, que luego no fue correspondido cuando peleaba por la Casa Rosada.

Habrá que ver ahora si, en el balance de afrentas y rechazos, quedaron a mano.
Porque Puerta deberá remontar esta derrota para mantener fresca su pretensión de acceder por las urnas a la presidencia de la Nación.

- Si usted gana, ¿hasta dónde llegará el proyecto transversal de Kirchner?
, se le preguntó a Rovira.

- «El hecho de que haya cierto temor en la estructura partidaria nacional y provincial demuestra que preocupa este ensayo paradigmático del Frente Renovador
porque se están dando cuenta de que es posible la transversalidad», aseguró. Se trata, de un proyecto a mediano plazo. Con el diagrama de elecciones provinciales ya en sus tramos finales, la apuesta del ex gobernador de Santa Cruz apunta a calcar el experimento en otros distritos, con vistas a 2007.

Rovira ya picó en punta. Con el buen resultado de su coalición de sectores del PJ, de la UCR e independientes, asegura que «patentará la tecnología» para aplicarla en otros puntos del país. Y que jugará un rol central «para conformar el polo de poder político que Kirchner necesita».

Pero, la ingeniería de alentar -o coquetear-con candidatos extra PJ le trajo a Kirchner dolores de cabeza, por caso, en Río Negro y en Santa Fe (por Eduardo Rosso y Hermes Binner). Pero le sirvió -aunque no es totalmente extra-polable-en la plaza porteña. Y la volverá a aplicar en La Pampa y en las legislativas de Catamarca.

«Por más obstinación que haya en seguir la ortodoxia partidaria, le van a salir los monstruitos renovadores por afuera.
Si yo fuera autoridad partidaria, me preocuparía por abrirla de manera urgente, porque si no, te salen afuera y te ganan igual», advirtió Rovira.

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