Piden ampliar indagatorias de Arribas y Majdalani por espionaje en penal de Ezeiza

Política

Lo solicitaron los fiscales Incardona y Eyherabide. Además de los extitulares de la AFI, también pidieron convocar a otras 23 personas.

Los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide están convencidos de que durante el gobierno de Mauricio Macri hubo actividades de inteligencia ilegal sobre un grupo de ex funcionarios y empresarios detenidos. Con todas las pruebas en el expediente, ahora pidieron por primera vez la indagatoria de la excúpula del Servicio Penitenciario Federal (SPF) con Emiliano Blanco a la cabeza y la ampliación de la indagatoria de Arribas y Majdalani.

En un pedido de indagatoria en lo que se conoce como “capítulo penitenciario” del espionaje ilegal, los fiscales pidieron también al juez de Lomas de Zamora Juan Pablo Augé la indagatoria de un sospechado que hasta ahora venía esquivando los dardos, el exdirector de asuntos Jurídicos de la AFI macrista Sebastián Distéfano.

También pidieron la ampliación de la indagatoria del ex titular de la AFI Gustavo Arribas y su segunda Silvia Majdalani, ya procesados por un tramo del caso y cada vez más comprometidos con las maniobras de espionaje del gobierno de Macri.

Las víctimas de espionaje en este tramo de la investigación son exfuncionarios y empresarios a los que se los espiaba, a los que se los había intentado “ablandar” para declarar en causas judiciales impulsadas por la anterior administración junto a cierto sector de la justicia.

Entre los espiados están Carlos Zaninni, Amado Boudou, Ricardo Raúl Jaime, Daniel Oscar Ruíz, Antonio Lázaro Báez, Cristóbal López, Julio De Vido, Roberto Baratta, Jorge Oscar Chueco, Víctor Alejandro Manzanares, Oscar Thomas, Fernando Esteche, Juan José María OIazagasti, Fabián de Sousa, Rafael Enrique Llorens, Daniel Rodolfo Pérez Gadin, Carlos Santiago Kirchner, Gerardo Luis Ferreyra, Claudio Minicelli, Atanasio José Pérez Osuna, Juan Pablo Medina, Cesar Milani, Nélson Javier Lazarte, Enrique Omar Suárez, Rafael Resnick Brenner. Todos estuvieron privados de su libertad y espiados.

Con la información que obtenía la AFI a través del espionaje montado en las cárceles “se concretó un perfecto y sofisticado método de ejercicio brutal de poder, por fuera de cualquier límite jurídico, en definitiva, al margen de la ley”.

Los fiscales explicaron que si bien para el espionaje de este conjunto de víctimas la inteligencia desde el SPF tuvo un rol crucial, “la información generada desde allí fue tributaria de los objetivos de espionaje ilegal establecidos desde los imputados de AFI, quienes recibieron como insumo la información generada desde el sistema carcelario, la llevaron a instancias ulteriores y a su vez no limitaron su propósito de espionaje ilegal sobre personas detenidas al SPF, sino que también lo extendieron a establecimientos carcelarios del SPB”.

“Desde el SPF, este circuito se sirvió de la utilización espúrea de un sofisticado marco normativo, creado y pensado para reducir los índices de corruptibilidad de las personas detenidas que antes habían revestido la calidad de funcionarios públicos, que tenían un alto poder adquisitivo o que representaban un conflicto para la Dirección Nacional del SPF; pero que, contrariamente a sus fines fue utilizado como una fuente de información directa, que les permitió la obtención, transmisión y almacenamiento de información que por ley se encuentra vedada”, advirtieron los fiscales. El Programa IRIC (Intervención para la reducción de índices de corruptibilidad) en definitiva fue un invento para espiar.

Las pruebas de la vigilancia a detenidos K quedaron en evidencia en los que conoce como “Operativo Puff”.

Además de Emiliano Blanco están sospechados su asesor Fernando Carra, Cristian Lionel Suriano, que era el jefe del Area 50 de Inteligencia, Miguel Angel Perrotta, ex jefe de Asuntos Internos y Juan Carlos Silveira, ex director de Seguridad, entre otros.

Cristian Suriano “reportaba directamente” a Emiliano Blanco, “a quien debía ir absteciendo de data”, explicaron los fiscales en su extensa presentación.

Los fiscales sospechan que también se obtenía información a través de Fernando Carra, primero asesor de Blanco y luego, como cabeza de la Oficina de Promoción de Derechos Humanos, que “abusando de su cargo, se acercaba a las personas privadas de su libertad y obtenía información que luego transmitía a Cristian Suriano”, según consignaron.

Carra pidió días atrás su sobreseimiento basado en el testimonio de víctimas que supuestamente dijeron que el funcionario no participó de las “tareas de ablande”.

A la vez, por medio del Área de Asuntos Jurídicos de AFI, a cargo de Distéfano, habrían procedido a la escucha ilegal de conversaciones telefónicas mantenidas por las personas privadas de la libertad, alojadas en el IRIC que correlativamente incluyeron a sus abogados, familiares, allegados y organizaciones políticas y sociales con las que ellos se vinculaban.

“Para ello, se valieron del acceso al producido de intervenciones telefónicas de los teléfonos públicos de los pabellones del penal de Ezeiza, al que tenían acceso por una intervención en causas judiciales vinculadas a otro objeto procesal completamente ajeno a las personas que escucharon y a las que además por expresa orden judicial no debían escuchar”, consignaron los fiscales.

La presentación también hace referencia a la existencia de un convenio entre la AFI y el Director del SPF que “demuestra la intención de formalizar la relación entre ambas agencias, y aunque pareciera un convenio inocuo, resulta un paraguas que a lo único que le dio cobertura debajo fue a acciones de inteligencia ilegal que llevaron a cabo agentes de la AFI con la colaboración del SPF”.

Los fiscales observaron que un sector de AFI y del SPF -que incluyó a sus máximos jefes- “se convirtió, paradójicamente, en una amenaza a resortes vitales del sistema democrático y republicano, propios de una Estado Constitucional de Derecho; al practicarse desde allí espionaje a políticos, ex funcionarios públicos, tareas enmarcadas en una práctica habitual, prolongada y generalizada”.

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