26 de septiembre 2003 - 00:00

FMI, Malvinas y Madres de Plaza de Mayo

Los principales puntos del discurso que ayer dio Néstor Kirchner a la Asamblea General de las Naciones Unidas fueron los siguientes:

• Hoy estamos ante la existencia de una supremacía tecnológica, militar y económica de un país sobre el resto.


• La relación de países como el nuestro y otros con el mundo está signada por la existencia de una aplastante y gigantesca deuda, tanto con organismos multilaterales de crédito como con acreedores privados.


• Nos hacemos cargo como país de haber adoptado políticas ajenas para llegar a tal punto de endeudamiento. Pero reclamamos que aquellos organismos internacionales que al imponer esas políticas contribuyeron, alentaron y favorecieron el crecimiento de esa deuda, también asuman su cuota de responsabilidad.

• Resulta casi una obviedad señalar que cuando una deuda adquiere tal magnitud, la responsabilidad no es sólo del deudor sino también del acreedor.

• Es necesario, entonces, que se asuma el hecho cierto, verificable y, en cierta medida, de sentido común, de la terrible dificultad que ofrece el pago de esa deuda.

• Sin medidas que promuevan su crecimiento y desarrollo sustentable, favoreciendo concretamente su acceso a los mercados y el crecimiento de sus exportaciones, el pago de la deuda se torna una verdadera quimera.

• En el desarrollo de exportaciones con valor agregado a los recursos naturales que la mayoría de los países endeudados poseen pueden solventarse los primeros tramos del desarrollo sustentable, sin el cual sus acreedores deberán asumir sus quebrantos sin otra opción realista. Nunca se supo de nadie que pudiera cobrar deuda alguna a los que están muertos.

• Mucho ayudaría la intensificación de las negociaciones de ámbito multilateral para la eliminación de barreras arancelarias y paraarancelarias que dificultan el acceso de nuestras exportaciones a los mercados de países desarrollados, depositarios de la mayor capacidad de compra.

• Este nuevo milenio debe desterrar los modelos de ajuste que basan la prosperidad de los unos en la pobreza de los otros.
El comienzo del siglo XXI debe significar un final de época y el comienzo de una nueva colaboración entre acreedores y deudores.

• Somos hijos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Y por ello insistimos en apoyar de manera permanente el fortalecimiento del sistema internacional de protección de los derechos humanos y el juzgamiento y condena de quienes los violen.

• Nosotros hemos sufrido en carne propia en los años 1992 y 1994 nuestras propias Torres Gemelas. Los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA significaron la pérdida de más de cien compatriotas.

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