27 de mayo 2008 - 00:00

Gobierno eludió despedida a Luder

Italo Luder
Italo Luder
El gobierno no otorgó ayer honras fúnebres presidenciales para el entierro de Italo Luder, que le hubieran correspondido como ex presidente interino durante la gestión de María Estela Martínez de Perón. En realidad, ni siquiera hubo una delegación del Partido Justicialista para despedirlo en el cementerio privado de Pilar. En la ceremonia el peronismo casi estuvo ausente, salvo por la presencia de César Arias. Luder falleció a los 91 años después de padecer durante un largo tiempo el mal de Alzheimer.

Así, la despedida fue casi íntima en el Cementerio Memorial, sin protocolo oficial. Luder ocupó por más de un mes en 1975 la presidencia de la Nación, después que «Isabelita» adujera problemas de salud para pedir licencia en sus funciones. En realidad le tocó protagonizar un operativo para apartar a la viuda de Perón del gobierno, que fue compartido por un sector del peronismo y algunos radicales, con el fin de llevarla a una licencia que tenía como condimento extra, la posibilidad de un juicio político abonado por el famoso escándalo del desvío de un cheque que estaba destinado a financiar la Cruzada Nacional Justicialista. El proyecto seguía de allí en más hasta las nuevas elecciones, pero la reacción de otros sectores del gobierno impidió el proceso que terminó finalmente en el golpe militar de marzo de 1976.

En medio de esa inestabilidad, le tocó a Luder ocupar la presidencia entre el 13 de setiembre y el 17 de octubre de 1975. Fue entonces cuando firmó los decretos 2270/75 y 2272/75 que pasarían a la historia por formar el Congreso de Seguridad Interior y autorizar a las Fuerzas Armadas a proceder a «aniquilar la subversión». Esa decisión le costó pasar por los tribunales.

Nacido el 31 de diciembre de 1916 en la ciudad santafesina de Rafaela, casado con Isolda Fabris con quien tuvo dos hijos, Luder es también recordado por su candidatura presidencial con el retorno de la democracia en 1983, cuando perdió contra el dirigente del radicalismo Raúl Alfonsín. Por entonces prometía pacificar el país después de la dictadura y se le atribuye el haber acordado mantener una amnistía firmada por el ex presidente de facto si ganaba la elección.

  • Trayectoria

  • En su historia como dirigente peronista se recuerda su participación como convencional constituyente durante la Convención de Reforma de la Constitución en 1949, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. También fue abogado defensor de Perón en el juicio que se siguió en su contra por «traición a la Patria», luego de su derrocamiento con el golpe de Estado de 1955.

    Tras la dictadura participó de la multipartidaria, encabezada por el radical Ricardo Balbín, que negoció el retorno de la democracia.

  • Ministro

    En 1989, con la vuelta del justicialismo al poder de la mano de Carlos Menem, Luder asumió como ministro de Defensa, cargo que abandonó seis meses después. Se le atribuyó ser el garante de los acuerdos que Menem había cerrado con el lídercarapintada Mohamed Ali Seineldin.Esos acuerdos los habían negociadopara Menem, Gustavo Béliz y César Arias, pero terminaron chocando con la rebelión de esos militares contra Menem. Eso lo declaró Seineldin en el juicio que se le inició.

    Tras los seis meses en Defensa, Luder partió como embajador en Francia. Parecía a medida para ese cargo: por su porte atildado. Partió a París con Jorge Telerman como vocero de la embajada. Luego fue reemplazado por Archibaldo Lanús.

    Su último cargo público le llegó en 1995 cuando fue designado director de YPF por las acciones que le correspondían al Estado argentino.
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