Aníbal Ibarra apura la sanción de una ley de ministerios, que la Capital Federal no tiene, mientras hace debutar a sus próximos legisladores en una visita oficial a su despacho hoy.
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El jefe de Gobierno reelecto tiene previsto enviar esta semana a la Legislatura la ley que transforma las actuales secretarías de gobierno en ministerios -tal como anticipó este diario- de acuerdo a la letra de la Constitución porteña que no se ha cumplido. Esa norma no es sólo el cambio de status de las reparticiones, sino que le obligará a Ibarra a dejar de gobernar por decreto, desarmando y armando secretarías y estructura de acuerdo a su estado de ánimo, las necesidades que cree debe satisfacer o el grado de demanda política interna. Será así, si se sanciona la norma, porque los ministerios que se crearán por ley sólo podrán modificarse por otra ley. De todos modos nunca un Congreso le niega la ley de ministerios a un Poder Ejecutivo. Salvo en una oportunidad; fue en 1999 cuando Fernando de la Rúa propuso al Congreso Nacional fusionar la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas con la creada Oficina Anticorrupción del Ministerio de Justicia. El peronismo mantuvo las dos reparticiones en el organigrama del Estado pese a esa propuesta delarruista.
Ese cambio, que parece una atadura, sin embargo será para Ibarra una suerte de liberación en las maniobras políticas que está llevando con delicado equilibrio por estos días, en los que está cerrando un importante cambio para su futuro gabinete porteño. Con el organigrama definido, de ninguna de las aristas partidarias que lo acompañaron en su reelección podrá inducirlo a cambios que no quiere realizar.
Por un lado cedería apenas un área al kirchnerismo, y hasta ofertaría otra para el ARI de Elisa Carrió, a quien viene enviando señales para recomponer la relación.
La chaqueña se distanció del jefe reelecto al considerarlo demasiado dependiente de Néstor Kirchner, pero reconoció en estos días que su preferido jefe porteño ya habla de «autonomía». Por eso Carrió le hizo un guiño el fin de semana a Fernando Melillo -legislador electo- para que lanzara su corriente interna dentro del ARI Capital con la consigna «autonomía del gobierno nacional y apoyo y control a Ibarra». Esas muestras de distensión desembocarán esta semana en una reunión con Ibarra y el ARI en la que hablarán de la convivencia a partir del 10 de diciembre próximo, cuando reasuma Ibarra y su plantel legislativo al que aportó Carrió. Ibarra para hoy citó por primera vez al conjunto de sus nuevos legisladores porteños, los electos el 24 de agosto pasado que asumirán el 10 de diciembre próximo. Al estilo Mauricio Macri, quien estrenó estas rondas la semana pasada y que también hoy repetirá con su bloque, el jefe de Gobierno ha respondido al pedido de los propios interesados.
• Macrismo
Ibarra necesita abroquelar a los suyos, que parten de diversas vertientes, para enfrentar la nueva composición de la próxima Legislatura, donde el macrismo se impone con 23 bancas. Esas son también de cuatro listas distintas, pero por ahora el empresario logra la promesa de que se mantendrán bajo un mismo techo durante un tiempo.
En cambio, Ibarra lleva legisladores de tres boletas, la del cronista Miguel Bonasso (5), las propias de Fuerza Porteña (9) y las del Partido de la Ciudad (7), pero dentro de FP ya conviven varias identidades, como el ARI, el socialismo, el kirchnerismo, una ibarrista y otros colores.
Esa diversidad le complica a futuro al jefe de Gobierno reelecto la sanción de leyes que planifica, como la remanida de comunas -difícil de aprobar antes del 10 de diciembre- o las que ordenan la composición de organismos descentralizados como el Banco de la Ciudad de Buenos Aires.
Para hoy fueron invitados los 21 legisladores que llegan a sus puestos mediante una lista que portó la dupla Ibarra-Te lerman, con la idea de una reunión social, de presentación, que será el preludio de la imposición de algunos acuerdos que tiene en mente Ibarra.
Uno de esos es acerca de quién ocupará la vicepresidencia primera de la Legislatura.
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