30 de septiembre 2003 - 00:00

Ibarra negoció cómo cohabitar con Kirchner

E l jefe de Gobierno reelecto, Aníbal Ibarra, lanzará su plan de obra pública con el gobierno nacional, al cual ayer solicitó financiamiento y cesión de predios para concretar esa agenda prevista para su segundo mandato. Ayer el gobierno recibió a Ibarra con el decreto publicado que habilita por primera vez a la Capital Federal a recibir 1,40% de coparticipación, medida que había acordado Eduardo Duhalde. Aumenta así la partida anual a $ 240 millones, $ 80 millones más de lo que recibía el distrito por transferencias y sumas fijas pero nunca por porcentaje de coparticipación que le llegará ahora día a día.

Ibarra y el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, Alberto Fernández, se dieron cita anoche en la Casa de Gobierno, bajo la formalidad de un encuentro público tras las elecciones del 14 de setiembre en la Ciudad de Buenos Aires. Dedicaron incluso buena parte de lo hablado a un plan de seguridad para la Ciudad, otro tema que depende de Nación ya que la Capital no maneja la Policía.

El marco con el cual los funcionarios rodearon esa entrevista versó sobre las acciones conjuntas para conseguir financiamiento externo que requiere Ibarra para proseguir con la extensión de la línea A de subterráneos, la que pasa por la avenida Rivadavia con el proyecto de continuarla hasta el barrio de Flores. En esa línea el gobierno nacional tiene participación como también en otras obras públicas que aspira Ibarra concretar como un megacentro cultural en el edificio del Correo, el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento -debe ceder tierras Nación-y la autopista ribereña. Ibarra ya había adelantado que en ese encuentro no se hablaría de cargos en su gabinete, pero lo cierto es que a modo de «sugerencias» no se evitó el tema.

La obra pública es de interés del gobierno nacional, que ve a la Capital Federal como vidriera de su propia gestión, por eso sería el lugar que quisiera controlar el ministro Julio De Vido, en la Ciudad de Buenos Aires, si no fuera por un Alberto Fernández convencido de que si hay alguna oferta por parte de Ibarra debe ser él, «el que hizo el mayor esfuerzo» (para el triunfo) el primero en escucharla.

Ibarra, resistente a « invitar» al gobierno nacional a la ocupación de secretarías en su nuevo mandato que recomienza el 10 de diciembre, dice: « Tiene que ser gente apta e idónea», como derecho de admisión. Sabe que para Alberto Fernández hay al menos dos personas de su intimidad a las que tendría que compensar. Una es el ex candidato a diputado nacional Héctor Capacciolli y otra el legislador porteño electo Miguel Talento.

A.Fernández, más apresurado que el propio Ibarra en que debute un nuevo gabinete porteño que tiñera de ágil la nueva gestión, sabe cuáles son las áreas que tendrá vacante la Capital Federal con seguridad el 10 de diciembre próximo:

•Cultura la dejará Jorge Telerman para asumir como vicejefe de Gobierno, pero maneja la intención de seguir controlando el área que maneja desde 2000. Incluso algunos a su alrededor sueñan con unificarla con Comunicación Social a la que Ibarra quiere dar un giro, pero no necesariamente de nombres.
  
•Control Comunal, la secretaría de gobierno que maneja a los inspectores municipales, quedará vacante porque la titular, la radical
Silvana Giúdice, resultó electa diputada nacional, al atarse como primera candidata a la fórmula Ibarra-Telerman en la lista que encabezó Jorge Giorno para legislador porteño.
  
•Descentralización, no tiene status de secretaría. Es una oficina que se encarga de la materia Centros de Gestión y Participación, las 16 delegaciones barriales que podrían convertirse en las cabeceras de comunas cuando se sancione la ley para tal fin. Es un área de manejo de política en los barrios que está a cargo de
Ariel Schifrin, quien resultó electo legislador porteño y no tiene intenciones de conservar un puesto en el Gobierno, como tampoco Ibarra de ofertárselo. Capacciolli, ex compañero de colegio de A. Fernández, podría ocupar esa silla.
  
•Desarrollo Social está a cargo de la radical
Gabriela González Gass, quien se adhirió a la línea de funcionarios que clamaron por el triunfo de Ibarra, pero para el jefe de Gobierno ese aliento no sería suficiente como para mantener radicales en primera línea. La funcionaria, quien revista cargos electivos o públicos desde el '83, pasaría al directorio de AUSA, el ente que se ocupa de administrar las autopistas de la Ciudad. Junto con Obras Públicas conformarían las mayores apetencias de Fernández.
  
•La vicepresidencia de la Legislatura porteña es otro de los puestos que integran las claves de la nueva gestión de
Ibarra. Es el gerenciamiento de esa casa y el nexo con el Ejecutivo, puesto para el que postulan a Giorno en un acuerdo con macristas que lo aceptarían a pesar de su floreciente ibarrismo. Sin embargo A. Fernández sugirió a Talento, un peronista setentista que en aquella década integraba la Federación Universitaria por la Liberación Nacional,hasta que se fue exiliado a México en los años de la dictadura militar.

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