8 de octubre 2003 - 00:00

Ibarra será el armador de la transversalidad oficial

Aníbal Ibarra comenzó una lenta tarea de recolección de desencantados, ex aliancistas y afines, con los que intentará hacer un movimiento transversal nacional con destinatario claro. Será una especie de nueva alianza, pero con la unión bajo un sello de tropa de diferentes partidos, no de una comunión partidaria. En este caso esa línea transversal será en principio encolumnada con Néstor Kirchner.

El jefe de Gobierno porteño, recibió del Presidente un mandato en ese sentido, el día que se reunieron por primera vez después de la segunda ronda electoral porteña en la que Ibarra ganó un segundo turno al frente de la Capital Federal.

Kirchner
le habló de la necesidad de una nueva transversalidad que se genere junto al peronismo, pero al lado del peronismo, es decir, que se recluten otros sectores y que «vos Aníbal tenés que estar». Aníbal Ibarra comenzó a mover las piezas y planifica una ronda de reuniones que incluyen a peronistas que están fuera del PJ.

Lo cierto es que con la pulverización de la vieja Alianza de radicales y frepasistas también el Frente Grande de Ibarra se hizo añicos y hoy el jefe porteño comanda un sello y algunos amigos que le redoblaron la apuesta. Por eso comenzó acciones de reconstrucción sobre tierra arrasada para tributar a Kirchner o bien para pelear por una senaduría en 2007, cuando no pueda ser reelecto jefe de Gobierno. Para entonces algunos imaginativos ibarristas creen que podrían producirse un trueque familiar: Aníbal Ibarra se sentaría en la butaca del Senado que hoy ocupa su hermana Vilma y ésta apostaría a heredar la gestión porteña. La fantasía les surge en caso de que Ibarra abandone una apetencia mayor para las elecciones de entonces.

• Tentación

Para su entorno, por ejemplo el íntimo Raúl Fernández -su jefe de Gabinete- ese armado de marras lo tienta para seguir en el distrito en la era post-Aníbal, incluso pensando a futuro en una incierta reelección de Kirchner. Tan así lo cree que no estaría dispuesto a ceder el área estratégica de Descentralización al kirchnerismo puro. Esa oficina, de permanente trabajo con los barrios y directores de los 16 Centros de Gestión la ocupa ahora el ex ladero ibarrista Ariel Schifrin, más poseído hoy por el kirchnerismo que por su propio jefe y dejará la gestión para asumir una banca en la Legislatura porteña.

Ibarra
estrenaría, si logra reunirla, esa nueva alianza o movimiento en las elecciones de 2005, cuando la Capital Federal que gobierna le brindará la oportunidad de plantar aliados a través de la ley de comunas que permitirá la elección de titulares de zona.

Así el jefe de Gobierno empezó por visitar al intendente de Cipolletti, Julio Arriaga, ex candidato a gobernador en Río Negro, quien perdió con la marca Alianza Encuentro y el apoyo de Elisa Carrió. Es sólo un detalle para lo que busca Ibarra, que mira con posibilidades un encuentro con el chachismo nostálgico que encabeza Darío Alessandro -próximamente sin banca en el Congreso- quien quedó fuera de las listas electorales porteñas.

Le seguirán el socialista
Hermes Binner -ya un clásico de las alianzas- y entre otros el joven Martín Sabbatella quien acaba de ser reelecto intendente de Morón por más de 50% de votos, otro ex integrante de la fracasada Alianza.

Por ahora
Ibarra arma el relanzamiento de su gobierno ante el nuevo período que le toca gobernar y sellaría allí la comunión con Kirchner, aún no dispuesto a ceder cargos de magnitud que está convencido de no deber. En cambio, será generoso con el organigrama de terceras posiciones con el que armará el nuevo gabinete, no muy diferente al actual.

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