13 de octubre 2003 - 00:00

Intentan que Ibarra cumpla pactos previos a reelección

La designación, prevista para el jueves de esta semana, del nuevo defensor del pueblo de la Capital Federal, ha tomado una dimensión inesperada. No se trata de la envergadura del puesto, que ejercerá quien conduzca ese organismo de control descentralizado de la gestión de Aníbal Ibarra sino de la partida de un conjunto de acuerdos políticos preexistentes que el jefe de Gobierno podría desconocer ahora, que ha sido reelecto.

La peronista Alicia Pierini es la persona que reunió el mayor consenso para reemplazar a la saliente Alicia Oliveira, quien renunció para ocuparse del área de Derechos Humanos en la Cancillería, a la vez que ya terminan esos mandatos de la defensora y cuatro adjuntos.

• Consenso

Es, además, la número 2 de la lista ibarrista de candidatos a diputados nacionales por Capital Federal que encabezó el biógrafo Miguel Bonasso, el único que ingresó en la Cámara en las elecciones del 24 de agosto. Si este Bonasso cumpliera después de asumir el 10 de diciembre su sueño de convertirse en el vocero presidencial, Oliveira pasaría a ocupar esa banca. A menos que Bonasso, al duhaldista modo, pidiera licencia para ser funcionario.

Ese consenso, se había pactado entre el viejo bloque peronista de la Legislatura porteña, aquel que nutrió luego de funcionarios al gobierno nacional, el ibarrismo y también el radicalismo -aquel que reunía una docena de legisladores, pero que explotó ante la elección porteña del pasado 24 de agosto y se esfumó luego de las urnas, ya que tendrá una sola banca a partir del 10 de diciembre-.

Sin embargo Pierini comenzó a perder chances con las nuevas composiciones políticas, que hacen que no revistan los mismos actores en el recinto legislativo el próximo jueves, cuando los diputados deban reunir 40 votos -dos tercios de las bancadas- para nombrar a los nuevos integrantes de la Defensoría.

Primero fue el malestar porque media docena de legisladores se postularan para los cargos, lo que hizo salir de carrera a la mitad de ellos. Después pareció, que de pronto, se recordara el pasado de
Pierini en la gestión de Carlos Menem -fue encargada del área de Derechos Humanos en el Ministerio del Interior que conducía Carlos Corach- como una curiosidad, en parte disparada por un medio porteño del que se asegura, algún cronista tiene familiares muy directos ocupando contratos importantes en la Defensoría, desde la cual se postulan algunos de sus miembros para ser adjuntos.

Pero, con esa designación que debería producirse esta semana saldrán a la luz los nuevos pactos, que en contra de las nóminas preexistentes manejan un dato no menor:
la designación de los miembros de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires. Ese otro organismo de control, es el encargado de revisar las contabilidades del gobierno porteño en todas sus oficinas y también de entes descentralizados. Por la Constitución local lo preside un miembro a propuesta del partido mayoritario de la oposición, el PJ. Luego el resto de seis auditores se reparte proporcionalmente entre los bloques. Todo parecía en armonía en aquella ocasión, hasta que el recinto resignó un auditor del oficialismo -o sea de Ibarra- para incorporar uno del radicalismo, que tiene dos contra el ibarrismo que quedó con uno.

• Causa judicial

En aquella sesión incluso, los votos se lograron con el ingreso a su banca de Fabián Valle, quien reemplazó a Marta Oyhanarte, una más de las legisladoras designadas para el gobierno de Néstor Kirchner -como Alberto Fernández, Guillermo Oliveri, Eduardo Valdéz y Jorge Srur-.

El ibarrismo se ofuscó por ese ingreso y la celeridad con la que perdió un auditor en un lugar tan delicado como es la auditoría general. A tal punto fue la irritación que plantó una causa judicial por el tema a la cual la Justicia le dio curso y podría fallar -como lo hizo años anteriores en similar conflicto entre el PJ y el partido de
Gustavo Béliz- en que la UCR baje a uno de los suyos y dé paso a un frentista.

Pierini
, por entonces, venía de abandonar la fórmula porteña que integraba como vicejefa junto a Daniel Scioli por el PJ, una vez que el peronista conformó la dupla nacional con Kirchner. Las elecciones presidenciales no habían transcurrido y el acuerdo del consenso para Pierini seguía vigente, con disposición de Ibarra a reconocerle los méritos que, en Derechos Humanos, cree merece la candidata. Ahora, con otros vientos y otros acuerdos, los ibarristas aseguran «no la defendemos ni la dejamos de defender», pero creen que el emisario A. Fernández -de quien fue compañero de bancada Pierini- tiene otra idea, justo ahora que Ibarra está armando el rompecabezas de su gabinete con altas pretensiones desde la Casa de Gobierno.

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