7 de octubre 2003 - 00:00

Juan José Alvarez le pone cámara lenta a purga en la policía

La embestida que desató Juan José Alvarez el fin de semana al ordenar el relevo de dos jefes policiales y anunciar que enviaría a la Justicia informes sobre otros 22 uniformados que presuntamente se habrían enriquecido en forma ilícita entró en un terreno pantanoso.

Fue el propio ministro quien el domingo por la noche, reunido en un salón de su cartera en La Plata, fortaleció esa tendencia: juntó a 50 jefes de la Bonaerense para juramentarles que no hará «caza de brujas» ni «purgas» ni ordenará la «exoneración» de ningún uniformado.

Tras horas de incertidumbre, marcadas por las versiones que hablaban de una depuración en la fuerza que alcanzaría a unos 20 comisarios, Alvarez tuvo que apurar un encuentro previsto para ayer y convocó de urgencia a los uniformados para el domingo a la noche.

• Advertencia

Allí envió el mensaje tranquilizador ante la cúpula de la Bonaerense y los 36 jefes de las departamentales. Alvarez tuvo un gesto que fue bien visto por sus subordinados: en la reunión, el ministro estuvo solo frente al ejército de gorras y uniformes azules.

El motivo de esa señal fue la advertencia que bajo el disfraz de pregunta le arrimaron algunos uniformados al ministro de Seguridad: ¿quién se va a hacer responsable del daño público si luego se demuestra que los patrimonios de los policías fueron bien avenidos?

Alvarez es consciente de ese riesgo y por eso el domingo juntó a la cúpula ampliada de la Bonaerense. «No voy a hacer ninguna purga, ni voy a exonerar a nadie ni me dedico a la caza de brujas», tuvo que aclarar el ministro para apagar el malestar de la tropa.

Y ayer dio el segundo paso: demoró por 24 horas el envío a la Justicia de los informes elaborados por Asuntos Internos respecto de la situación patrimonial de unos 20 uniformados entre los que figuran
Alberto Cánepa y Aníbal De Gastaldi -desplazados por Cafiero-, además de Julio César Frutos y Héctor Díaz, 2º y 3º en la línea de conducción policial.

Fueron declaraciones de Díaz, justamente, las que forzaron una aclaración de Alvarez. El comisario, al saber que estaba en la lista de Asuntos Internos, dijo que el gobierno estaba impulsando una
«caza de brujas».

Ayer, en tanto, otro de los incluidos en esa lista, el comisario platense
Gustavo Arenas, cuestionó la profesionalidad de las investigaciones de Asuntos Internos. «No hay expertos», dijo y habló de persecución «personal» contra algunos policías.

• Herencia

El informe, finalmente, no fue presentado ayer. «Fue solamente por una cuestión técnica: faltaba completar algunos datos antes de hacer la presentación», dijeron voceros de la cartera de Seguridad.

Ese es un karma que Alvarez hereda de su antecesor,
Juan Pablo Cafiero, ideólogo de radiografiar la situación patrimonial de los jefes policiales, función que delegó en Asuntos Internos, que repasó una nómina de casi 150 uniformados. De ésos, sobre 24 hay un resultado previo.

Pero, justamente, la inclusión en esa lista fue cuestionada por los jefes policiales.
«Es un prejuzgamiento que después podría habilitar a cualquiera que se sienta perjudicado a hacer una demanda por daño moral a la provincia», le explicaron a Alvarez que, conocedor de esos recovecos, anotó la observación.

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