Kirchner no delega el armado de nueva cúpula en la Federal
El modelo policial que operó en el país en las últimas dos décadas enfrenta por estas horas una crisis estructural sin precedentes. Las dos policías más grandes, la Federal y la Bonaerense, están actualmente sin jefe y con sus cúpulas diezmadas. Al relevo, el jueves pasado, del mandamás de la Federal, Roberto Giacomino, y del responsable de la Superintendencia de Bienestar Social, Raúl Pigretti, se sumó el viernes último una purga en la provincia que alcanzó al segundo y tercero en la línea de conducción de la Bonaerense. Con eso, de 24 de los cargos más «pesados» de ambas policías, 5 están vacantes, incluidas las jefaturas de las dos fuerzas. Es una mirada trágica, pero esa situación supone que hay un ejército de 75 mil efectivos -30 de la Federal y 45 de la Bonaerense- con conducción «acéfala».
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Ese es un punto delicado: en presidencia dicen que Néstor Kirchner tendrá una influencia directa por lo que la decisión no quedará solamente en manos de Béliz y del secretario de Seguridad, Norberto Quantín.
Al margen, cualquier movimiento tendrá un efecto dominó. Nominar a un comisario mayor forzaría, por caso, a la baja de todos los comisarios generales y a su vez a recurrir a uniformados de menor rango, menos expuestos ante la opinión pública.
Tras la eyección de Giacomino, la jefatura de la Federal quedó vacante y la coordinación operativa de la fuerza recayó, interinamente, en el subjefe, Eduardo Prados.
Además quedó descabezada la Superintendencia de Bienestar Social, que ocupaba Raúl Pigretti. Esa área integra, junto a otros 12 oficinas, la cúpula de la Federal.
El resto, según lo que hizo trascender Béliz, pende de un hilo, lo que genera incertidumbre en la fuerza y, según alertan los uniformados, altera su desempeño.
«Si se va a realizar otro descabezamiento que lo hagan ya. No es tan difícil: acá adentro todos sabemos quién es quién», confió ayer un comisario, conocedor de los entretelones del armado político.
Sin Giacomino ni Pigretti, la Federal queda en manos del grupo de jefes que manejan las superintendencias más sensibles: el comisario mayor Denis Silva en Seguridad Metropolitana (abarca Capital), el comisario general Carlos Gandulfo en Administración (presupuesto) y el comisario mayor Norberto Ramis en Investigaciones.
A ésos se agregan el comisario mayor Daniel Carusso, de Drogas Peligrosas, y el comisario general, Jorge Bertolini, de Asuntos Internos. Además Jorge Palacios, a cargo de la DUIA, área que depende directamente de la jefatura, investiga el capítulo terrorismo y delitos complejos.




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