19 de febrero 2003 - 00:00

Kirchner revive la Alianza

Néstor Kirchner terminó de abrazarse ayer a las ruinas del 20 de diciembre de 2001. Como si tratara de rehacer la Alianza -aunque, por ahora, sin tribus radicales-, el santacruceño echó más leña a la locomotora del tren fantasma y subió a la campaña a ex funcionarios del gobierno de Fernando de la Rúa, entre ellos, Juan Pablo Cafiero (ministro de Desarrollo Social), Darío Alessandro (jefe del bloque), Adriana Puiggrós (Conicet), Nilda Garré (secretaria de la oficina AMIA en Justicia), Graciela Rosso (PAMI), Diana Conti (Derechos Humanos) y otros frepasistas que estuvieron en primera y segunda fila de la gestión aliancista.

En la sede metropolitana de la Casa de Santa Cruz, sólo faltó el aval de Rafael Flores, proverbial denunciante de los Kirchner en la provincia. Era obvio.

No debería causar sorpresa que este contingente de «viudas» de Carlos Chacho Alvarez y José Octavio Bordón ( algunos de ellos se pasaron al chachismo previa escala en el ex gobernador santafesino de Mendoza, como Garré) se acoplen al candidato oficialista del PJ.

Además de que hace meses comenzaron a acercarse al patagónico para diferenciarse de la otra ala que sobrevivió al Frepaso (la del tucumano José Vittar, que reivindica a Alvarez y apoya a Elisa Carrió), fueron los principales sostenes extramuro de Eduardo Duhalde junto a los radicales Raúl Alfonsín y Leopoldo Moreau. Conti y Cafiero hijo militan, precisamente, en el territorio duhaldista y no tardaron en impulsar una administración bonaerense en la Casa de Gobierno en el fatídico diciembre. Alessandro, de origen porteño, apostó también a la continuidad con Duhalde ya a finales de 2001. Al igual que muchos radicales, mientras De la Rúa se caía, Alessandro propuso al entonces senador bonaerense como jefe de Gabinete de un eventual gobierno de salvación nacional.

Tanto fervor derivó en que algunos de ellos fueran convidados con cargos en el gabinete nacional y el provincial. «Juampi» Cafiero es el ministro de Seguridad de Felipe Solá; Mariano Ciafardini y Rosso se desempeñan como subsecretario de Políticas Penitenciarias y secretaria de Programas Sanitarios del Ministerio de Salud de Duhalde, respectivamente.

Kirchner
improvisó ayer un discurso de bienvenida con lugares comunes. «La gente está viendo que de una vez por todas en la Argentina se están sincerando algunas cosas», saludó a sus nuevos socios, sin enrostrarles las fotos de archivo que los muestran igual -o más exultantes-al lado de De la Rúa-Alvarez.

Apenas se limitó a deslizar con cierta ambigüedad que «quienes constituyen el Frepaso aportan muchísima experiencia porque han recibido muchos golpes que los han hecho madurar sobre las respuestas que necesitan los argentinos. Por eso, dirigencia honesta, respetable y con alto grado de autocrítica puede aportar en la consolidación de la gobernabilidad», concluyó un benevolente Kirchner.

Obligado por las circunstancias,
Alessandro practicó un ejercicio de autoflagelación en público: «Conformamos una alianza política que gobernó mal, y no nos escondemos; asumimos la responsabilidad», dijo sin golpearse el pecho. «Pero esto no nos invalida a seguir proponiendo una construcción más justa y en crecimiento para la Argentina, mientras que hay muchos, como Carlos Menem, que tienen tremenda responsabilidad y siguen opinando como si la Argentina dependiera de ellos», pasó de inmediato del arrepentimiento a la chicana.

Garré
quiso justificar por qué terminaron con el postulante de Duhalde y no jugaron sus fichas a Carrió. «La convocatoria amplia de Kirchner garantiza más la gobernabilidad en los próximos años; Carrió, en cambio, si bien apreciamos su discurso en muchos temas, no manifiesta una voluntad clara, en hechos, de encabezar una fuerza amplia». No confesó quién le hacía acordar más a Chacho, si Kirchner o Carrió.

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