15 de noviembre 2001 - 00:00

La Alianza del Norte afirma que capturó el mayor bastión talibán

Mientras la Alianza del Norte seguía consolidando ayer sus posiciones en territorio afgano, diversos indicios señalaban que ya ha comenzado el asalto de Kandahar, el gran reducto talibán del sur del país. La Alianza dijo que ya ingresó en la ciudad, donde habría estallado una rebelión contra los talibanes, y los EE.UU. reforzaron la búsqueda de Osama bin Laden. En tanto, se suceden movimientos para la conformación de un nuevo gobierno provisional y la ONU debate la creación de una fuerza multinacional de paz.

La Alianza del Norte afirma que capturó el mayor bastión talibán
Kabul y Washington (Reuters, ANSA, EFE, DPA) - Las fuerzas de la Alianza del Norte se atribuyeron ayer nuevas victorias y aseguraron haber tomado las ciudades de Kandahar, principal reducto de los talibanes, y Jalalabad, mientras el Pentágono advirtió que es peligroso admitir el colapso del régimen islamista.

Los talibanes negaron la versión de la caída de Kandahar, donde habría estallado una verdadera insurreción antifundamentalista, pero los EE.UU. admitieron que se están produciendo combates y que la situación es inestable.

«Podría ser peligroso asumir que la guerra terminó», dijo el contraalmirante John Stufflebeem, portavoz del Pentágono, quien agregó que los Estados Unidos carecen de suficiente información para asegurar si el abandono por parte de los talibanes de ciudades como Kandahar y Jalalabad corresponde a una derrota real o a un repliegue para un contraataque.

«Nos da la impresión de que están abandonando las ciudades que controlaban», aseguró Stufflebeem, agregando que la milicia podría estar simplemente reagrupándose para librar una lucha más efectiva después. «Todavía creemos que tenemos un duro trabajo que hacer», afirmó. Sin embargo, «la situación en torno a Jalalabad es fluida y en Kandahar es dinámica», dijo Stufflebeem.

El contraalmirante aseguró además que tribus pashtunes comenzaron a alzarse en armas por primera vez contra los talibanes en el sur de Afganistán. «Es correcto decir» que por primera vez fuerzas de oposición tomaron las armas contra los talibanes estos últimos días en el Sur», declaró Stufflebeem.

La prudencia en los mandos militares con respecto a la derrota que está sufriendo en el terreno el régimen talibán ante sus antiguos enemigos internos no fue similar en el ámbito político.

El presidente
George W. Bush se dijo «complacido» por la situación, mientras que el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, juzgó la conquista de Kabul por los antitalibanes como «gratificante».

Los talibanes dijeron, sin embargo, que su retirada fue una medida táctica que pretendía salvar vidas de civiles que podrían haber muerto durante combates casa por casa. Las milicias advirtieron, además, que pusieron en libertad a ocho trabajadores sociales extranjeros que habían sido arrestados en agosto pasado por predicar la religión cristiana.

Los EE.UU creen que los talibanes podrían estar buscando refugio en las cuevas y túneles del Sur desde los cuales lucharon contra los soviéticos durante la ocupación de los años '80. Justamente ésos fueron los blancos de las 80 aeronaves que participaron de los bombardeos durante la jornada. Fuerzas de elite norteamericanas también se desplegaron en puntos de control de las principales rutas que conducen del norte al sur del país para «detener a las personas que deben ser detenidas», indicó Rumsfeld.

Por su parte, el primer ministro británico
Tony Blair dijo que «ahora está claro que los talibanes han sido decisivamente derrotados a lo largo de Afganistán». «Pese a que puede haber algunos centros de resistencia, la idea de que esto ha sido una especie de repliegue táctico no es otra cosa que la última mentira talibán, aseveró el primer ministro británico.

El canciller de la Alianza del Norte,
Abdullah Abdullah, advirtió a la televisión iraní que «hay un caos total en Kandahar. Es una confusión absoluta. Los talibanes han perdido control de la situación, y no hay funcionarios talibanes por ninguna parte».

Durante la jornada, un corresponsal de la cadena televisiva Al Jazeera, que estaba cubriendo la cumbre ruso-estadounidense en Texas, fue detenido e interrogado por varias horas. La Casa Blanca indicó luego que se trató de un asunto clasificado. El corresponsal, de nacionalidad estadounidense, contó por teléfono a la televisión qatarí, luego de ser puesto en libertad, que «policías armados con fusiles automáticos M-16» lo siguieron a la salida del aeropuerto y lo detuvieron.

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