30 de julio 2003 - 00:00

"La izquierda es la que frena las inversiones"

Carlos Menem sostuvo ayer que renunció a la segunda vuelta electoral para preservar «las estructuras» del Frente por la Lealtad, con el que intentará «afrontar las elecciones» en varias provincias. Confirmó también el adelanto de este diario sobre la posibilidad de presentarse como candidato a senador por La Rioja en 2005. También adjudicó la falta de inversiones en el país a que «hay una izquierda que creció últimamente».

Menem justificó su renunciamiento a participar de la segunda vuelta electoral prevista para el 18 de mayo contra Néstor Kirchner, para dejar «intactas las estructuras de un sector del peronismo (el Frente por la Lealtad), para afrontar las elecciones que se avecinan en varios lugares del país».

En ese sentido, expresó que sus objetivos políticos inmediatos serán reflotar esa línea interna del PJ en todas las provincias, para luchar por «la presidencia del justicialismo cuando en 2004 se normalice (la interna partidaria) y después Dios dirá».

• Senaduría

Menem aclaró que «en estos momentos soy senador suplente por La Rioja. La hermana del gobernador (Angel Mazza), Ana Mazza, me ofreció en varias oportunidades su banca, pero no quise aceptar porque no tiene sentido que lo haga ahora».

A pesar de ello, el ex presidente dejó latente la posibilidad de su vuelta a la política, al destacar que «en 2005 puedo ser candidato a la Cámara Alta por mi provincia», en declaraciones a una radio de Tucumán.

Por otra parte,
Menem juzgó que «hay una izquierda que creció últimamente y por ella aún no llegan las inversiones. Todavía estamos negociando con el Fondo Monetario (FMI) y con el Banco Interamericano (BID). Tenemos que devolverles la confianza que tenían en el país hasta 1999 para que vuelvan a invertir». Menem admitió que «sería posible» un acercamiento con el ex mandatario Eduardo Duhalde, pero estimó que para ello «hay que trabajar mucho».

Sin embargo, recordó que «Maquiavelo afirmaba que la política es el arte de lo imposible, nosotros decimos que es el arte de lo posible», y agregó que «en este mundo todo puede ser, pero hay situaciones irrecuperables. No obstante, siempre hay una luz para llegar a un entendimiento, aunque hay que trabajar para ello».

Al analizar los posicionamientos partidarios con respecto a las elecciones en las provincias, el ex presidente consideró «arriesgado y peligrosoel juego de Kirchner de apoyar a candidatos no justicialistas en algunos distritos», al sostener que «los hechos demuestran que no tienen resultados positivos quienes se alejan del PJ».

Menem
se jactó de que durante los 10 años de su gobierno (1989-1999) llegaron al país «200.000 millones de dólares en inversiones, a un promedio de 11.000 millones de dólares por año», y explicó que eso ocurría porque se trataba de «una Argentina seria y en crecimiento, que generaba confianza».

Para el ex jefe de Estado, «la economía argentina hoy está estancada», y hay que sumarle «la falta de un plan o programa, porque hasta aquí nadie lo conoce, para salir de la crisis» y permitir que «la gente recupere la capacidad adquisitiva de 1999, cuando el ingreso per cápita era de 7.500 dólares».

«El año pasado el Producto-Bruto Interno cayó casi 11 por ciento y este año, según los analistas económicos y políticos, la recuperación oscilará entre tres y cuatro por ciento, pero eso es mínimo respecto de lo que la Argentina necesita», destacó. Por otro lado, Menem consideró que «aún no se ven los resultados concretos de la reunión entre Kirchner y el presidente (de Estados Unidos) George W. Bush», y añadió que le pareció «absurdo» que se derogue el decreto que impedía que se juzguen afuera del país delitos cometidos en la Argentina.

«Hasta Estados Unidos pide inmunidad para la actuación de sus militares en el exterior. Esto de permitir que argentinos sean juzgados en una jurisdicción diferente a la nuestra, va en contra de toda nuestra normativa y abre heridas que se habían cerrado entre las gestiones de Raúl Alfonsín y la mía»,
puntualizó. En materia de evaluación ideológica, Menem señaló que «el justicialismo es de centro y pregona un capitalismo progresista, no progre, que le dé al país la oportunidad de crecer. Ya en 1944 Juan Domingo Perón hablaba de un peronismo capitalista para frenar a los colectivismos de izquierda».

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