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5 de agosto 2003 - 00:00

La izquierda quiere un Kirchner más izquierdista

La renacida liga poscomunista de Izquierda Unida -tiene una banca en el Congreso nacional- sometió al primer examen de ADN para determinar si Néstor Kirchner cumple con sus parámetros de izquierdismo. No basta con lo hecho por el Presidente hasta ahora. La revista «Alternativa Socialista» cree que sólo busca hacer populismo contrarrevolucionario.

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Comencemos por un «test». Un gobierno «de izquierda» debería estar poniendo en práctica las propuestas que ésta viene levantando ante la crisis del país. Por ejemplo, el MST e Izquierda Unida, así como otras organizaciones de izquierda, proponen la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda externa, la anulación de las privatizaciones, los impuestos progresivos a los grandes empresarios, un inmediato plan de obras públicas que levante el empleo y los salarios, entre otras urgentes medidas. Ante los policías-secuestradores y los genocidas libres, un gobierno de izquierda ya habría anulado las leyes de impunidad, e impondría el desmantelamiento del aparato represivo y la democratización de las Fuerzas Armadas, para acabar con la inseguridad y la corrupción. Por el momento, nada de esto aparece en el gobierno actual, ni hay indicios que apunten para ese lado.

Kirchner ha tomado algunas medidas que podrían abrir el interrogante de si son «de izquierda». Por ejemplo, empujó para la renuncia de Nazareno a la Corte. Pero está muy lejos del reclamo de elegir a los jueces mediante el voto popular. Anuló el decreto de De la Rúa que impedía extraditar genocidas. Pero siguen aún las leyes de Obediencia Debida, Punto Final, y los indultos (mientras IU viene presentando el proyecto de ley de anulación). Intervino nuevamente el PAMI, pero no se lo entrega a sus verdaderos dueños, que son los jubilados. El aumento de salario y jubilaciones que dio es miserable, y perjudica en el camino a deudores e inquilinos. Es cierto, son medidas con otro estilo. Distintas de las de De la Rúa y Menem, pero muy insuficientes.



Afirmó reiteradamente que no va a reestatizar y acepta la discusión del aumento de las tarifas. La flecha no apunta a la «izquierda», sino a seguir con el ajuste y la entrega.



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