Mauricio Macri reapareció ayer en escena y desafió a producir una baja en el impuesto a las Patentes, tributo que se incrementará en la Capital Federal por la actualización de la base imponible que envió Aníbal Ibarra en el Presupuesto 2004.
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El empresario, durante una conferencia de prensa, pareció reiniciar ya la campaña electoral hacia 2007, instruyendo a sus legisladores a caminar por los barrios y ejercer la oposición al segundo mandato de Ibarra. En ese camino, la principal dificultad que afronta el ex candidato a jefe de gobierno es retener a su propio bloque de legisladores que debutará el 10 de diciembre como el más numeroso de la Legislatura porteña con 23 bancas sobre el total de 60.
Esa bancada, conformada por diputados electos a través de diferentes boletas que llevaron la fórmula Macri-Larreta, se nutrió de peronistas de diferentes vertientes, que podrían, pasados unos meses de desempeño legislativo, abroquelarse en un bloque único como muchos creen.
El PJ ya tiene historia en ese sentido, en la actual Legislatura, donde también, por la dispersión en la Capital Federal ingresaron a la Legislatura atados a distintas fórmulas, pero con el tiempo se desprendieron de las boletas de origen para conformar una bancada única, la que actualmente sobrevive y es conducida por Santiago de Estrada. Ese legislador renovó su mandato y conducirá el bloque del macrismo que integran los electos por las cuatro boletas que llevó Macri al cuarto oscuro.
Así, por ahora, mientras mantiene la unidad de la bancada, Macri reparte entre las diversas vertientes para hacer equilibrio y sostener esa mayoría. Por eso nombró como mesa de conducción a Juan Carlos Lynch, Jorge Mercado y Gabriela Michetti -los tres cabeza de lista en la pasada elección-y a Diego Santilli en representación del PJ que como sello apoyó su candidatura.
Ese reparto no es menor, como tampoco la idea de mantener el número de legisladores. Por ser primera minoría, al macrismo así conformado le corresponden diversos derechos.
Uno es el de exigir el lugar de vicepresidente primero de la Legislatura, reservado para cualquiera de los legisladores que conforman la mesa de conducción de la bancada. La idea de no provocar la ruptura de la tradición, que indica que el titular de la Legislatura en la práctica, como es el vice primero, debe ser del oficialismo, está ganando adhesiones entre los diputados de Macri, que se resignarían ocupando la vicepresidencia segunda.
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