Mauricio Macri tendrá que unir a sus 23 legisladores porteños, si pretende convertirse en líder opositor a Aníbal Ibarra y aspirar a sucederlo en la Jefatura de Gobierno porteña en 2007. Lograr la concordia entre los 4 bloques que representarán desde diciembre a otras tantas listas que acompañaron al empresario en su incursión en la política no parece una tarea menor. Pero imprescindible para conseguir que esta primera minoría controle la gestión del frentista, bajo el comando de Macri.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El cuarteto de núcleos macristas ha quedado distanciado entre sí, porque se vieron forzados a disputarse las bancas de la Legislatura a cambio de fogonear las chances de Macri en la primera vuelta. La puja se inició apenas los aspirantes a legisladores de la boleta oficial -Compromiso para el Cambio-detectaron que su homóloga del Frente de la Esperanza, la sigla macrista más votada, iba a estar mejor ubicada en el cuarto oscuro, con tipografía bien marketinera y los nombres de Santiago de Estrada y Eduardo Lorenzo «Borocotó» a la cabeza.
Las quejas derivaron en que no resultaba muy favorable contraponer a figuras tan conocidas con Marta Gabriela Michetti y el justicialista Rodrigo Herrera Bravo. Compromiso para el Cambio logró sólo 7 delegados, a pesar de que también la animaron el radical Jorge Enríquez y los peronistas Diego Santilli y Alicia Bello.
Siguieron en el orden de cosecha de sufragios el Movimiento Generacional, del mutualista Jorge Mercado (notoriamente favorecido por el voto confusión, ya que no tenía nombres de peso pero portaba la fórmula Macri-Rodríguez Larreta), y la Alianza de Centro, con 5 y 3 bancas, respectivamente. Con sólo repasar las papeletas, resulta fácil imaginar las dificultades de acercar posiciones durante los próximos 4 años de la gestión ibarrista.
Por si fuera poco, el proyecto de Macri de volver a pelear la candidatura en 2007 corre riesgo de perder, en el corto plazo, la pata del PJ oficial. ¿Podrán mantenerse leales a Macri los peronistas, una vez que los kirchneristas se cobren el auxilio a Ibarra y comiencen a cogobernar en la Ciudad?
•Vocación
Ayer, ajeno a estas especulaciones, Macri insistió en el mismo discurso que sirvió para reconocer la derrota anteanoche. «No es una carrera a la fama ni al poder, es una vocación. Llegué a la política para quedarme y haciendo, en la Ciudad, una oposición seria y constructiva», declaró en conferencia de prensa. «Compromiso para el Cambio está más fuerte que nunca y esperamos que los legisladores hagan que Buenos Aires tome una dinámica muy distinta de estos tres años», afirmó en la sede partidaria de la calle Chacabuco al 100, en el barrio metropolitano de San Telmo.
Demostró cierto desconocimiento al afirmar que pensará si, en 2005, se presenta como aspirante a senador por la Capital Federal. Las 3 bancas se renuevan recién en 2007, al mismo tiempo que la Jefatura de Gobierno.
•Agravios
«Para alguien que arrancó de cero, con un equipo armado de la nada, obtener el apoyo de 47 por ciento de los vecinos que creían en este proyecto es impresionante», celebró, sin disimular cierta desazón. Macri anticipó que no se comunicará con Ibarra para felicitarlo: «Sería una actitud falsa, después de tantos agravios». «A Ibarra lo recibí en mi casa, en la casa de mi padre, en la cancha de Boca y él respondió de esta manera, llenando las calles de agravios. El entiende la vida de una manera distinta», sostuvo. «Lo que necesite de nuestros equipos, estará a su disposición», concluyó.
Dejá tu comentario