La Argentina estudia ampliar el número y el equipamiento de los soldados que integran el Batallón Conjunto desplegado en Haití. La iniciativa surgió en el Ministerio de Defensa a mediados de octubre del año pasado, pero se debe pedir a las Naciones Unidas la modificación del memorando de entendimiento (MOU, siglas en inglés de Memorandum of Understanding), documento por el cual el gobierno nacional asignó la contribución militar que actualmente está en servicio en la ciudad de Gonaives. Al mismo tiempo que la convocatoria a una sesión especial (el 13 de enero) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para que la comunidad internacional se ocupe de Haití, el canciller Rafael Bielsa (presidente temporario del organismo) hará contactos para determinar si puede aumentarse el despliegue de Cascos Azules argentinos en el país caribeño.
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La movida de José Pampuro vino de la mano de intensos pedidos del primer ministro haitiano, Gerard Latortue, tras el paso del huracán Jeanne que devastó Gonaives. Se pensó en una sección reforzada de ingenieros del Ejército, pero el esquema sufrió algunas modificaciones incluyendo ahora mayor equipamiento y autonomía logística, además de personal.
Hechos recientes parecen dar razón a las previsiones: en Gonaives, el 1 de enero pasado, durante la celebración de los 200 años de independencia, con Cascos Azules argentinos presentes, hubo violentos reclamos de los habitantes al presidente Boniface Alexandre por la postergación de la ayuda que había prometido el gobierno transitorio. El 19 de noviembre del año pasado, el Ministerio de Defensa reiteró a la Cancillería el pedido de ampliación de los efectivos para el batallón de infantería conjunto en una nota firmada por el director general de Política, Leonardo Hekimian, dirigida al embajador Domingo Cullen, director de Organismos Internacionales. Cullen integra la comitiva que acompaña a Bielsa en su gestión temporaria en el Consejo de Seguridad de la ONU (ver nota en Contratapa), junto con el jefe de Gabinete, Aníbal Gutiérrez, y el subsecretario de Política Exterior, Roberto García Moritan. El 26 de noviembre de 2004, el secretario de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, le comunicó por nota a Jaime Garreta, secretario de Asuntos Militares que:
...«Quisiera señalar que se instruirá a nuestra Misión Permanente ante la ONU (N. de la R.: el actual embajador César Mayoral) para que inicie consultas informales ante el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de dicho organismo internacional, a efectos de determinar la viabilidad de la modificación del MOU, informando al mismo tiempo sobre las razones que fundamentan tal propuesta. Asimismo, se señalará que nuestro país ha adoptado nueva legislación en materia de salida de tropas nacionales, que la participación argentina en Minustah (Misión de Estabilización para Haití) es la primera sujeta a la nueva normativa y que existen ciertos pasos internos por cumplir con el Congreso en forma previa a la firma del MOU «... Y finaliza el escrito pidiendo a Defensa que inicie los trámites del proyecto de ley.
• Rivalidad
Un camino árido, si se tiene en cuenta que 2005 es un año electoral. La idea central del canciller está lejos de incrementar el número de tropas, no sólo porque es un pedido de Pampuro y, ya se sabe, Defensa y Cancillería son eternos rivales, sino también porque vislumbra la solución del conflicto haitiano más en el desarrollo que en la seguridad.
Uno de los pensadores de la salida para Haití que impulsará Bielsa fue el embajador Fernando Petrella, ex representante ante la ONU, hombre de vasta experiencia, moderado, como sólo puede serlo alguien que ha trabajado muy de cerca con cancilleres tan disímiles como Guido Di Tella, Carlos Ruckauf o Adalberto Rodríguez Giavarini.
Los cuatro ejes del plan de Bielsa -recuerdan las variables estratégicas de algunos tratados que estudian los uniformadosson: recursos, gerencia, tiempo y permanencia política. La aparente dicotomía entre desarrollo y seguridad fue planteada a viva voz desde Brasilia por el general brasileño Augusto Heleno Ribeira, comandante de los Cascos Azules, para que escuche el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell: «Mientras yo comande la Minustah, sus fuerzas serán de paz y nunca de ocupación». Según el informe reservado de Mario Pino, embajador argentino en Haití, titulado: «Haití: seguridad vs. desarrollo. Dos ejes del conflicto», la visita de Powell a Puerto Príncipe a principios de diciembre pasado tuvo dos razones: «Decirles a los haitianos que aún no era tiempo de cambiar al gobierno transitorio y a la Minustah que debe constituirse en la fuerza policial del gobierno. Pino sugirió, además, al canciller, aprovechar el escenario de la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU y la presidencia pro témpore del Grupo de Río para construir el diálogo y colocar al país en el centro del juego local.
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