7 de octubre 2003 - 00:00

Misión imposible en cargo del Mercosur para Duhalde

Los ministros de Relaciones Exteriores de Paraguay, Leila Rachid, y de la Argentina, Rafael Bielsa; el ministro de Economía de Uruguay, Isaac Alfie, el canciller de ese país Didier Opertti y el de Brasil, Celso Amorim, bendijeron ayer en Montevideo a Eduardo Duhalde, como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur.
Los ministros de Relaciones Exteriores de Paraguay, Leila Rachid, y de la Argentina, Rafael Bielsa; el ministro de Economía de Uruguay, Isaac Alfie, el canciller de ese país Didier Opertti y el de Brasil, Celso Amorim, bendijeron ayer en Montevideo a Eduardo Duhalde, como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur.
El ex presidente Eduardo Duhalde fue designado ayer oficialmente como titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, cargo que asumirá formalmente a partir del 14 de diciembre. En teoría, y según la promesa que se le hizo al ex presidente designado de la Argentina, ese nuevo organismo tendrá una tarea triple: concretar el Parlamento del Mercosur, ampliar el bloque con la suma de más socios y profundizar el acuerdo comercial entre la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil solucionando conflictos como el del azúcar.

Para muchos analistas, sobre todo los analistas privados y los técnicos de carrera del Ministerio de Relaciones Exteriores que negocian la marcha del Mercosur desde hace más de una década, las posibilidades de éxito de Duhalde en su nuevo cargo son escasas, lo que llevaría a sus funciones a una figura decorativa. Como contrapartida, los técnicos que acompañan al ex presidente y que lo convencieron de que acepte el puesto, para el que lo recomendó Néstor Kirchner, aseguran que, para desentumecer al Mercosur se necesita que una figura de importancia política dentro del bloque, como se lo ve al ex jefe de Estado, asuma más responsabilidades.

Duhalde
fue designado poco antes de las 17 de ayer «por aclamación» durante la cuarta reunión extraordinaria del Mercosur, que se realizó en la sede de la Cancillería uruguaya en Montevideo, acto que luego se trasladó al edificio sede del Mercosur. Se trató de una reunión de agenda de los ministros de Relaciones Exteriores de los países del bloque: Rafael Bielsa, de la Argentina; Celso Amorim, de Brasil; Didier Opertti, de Uruguay; y Leila Rachid, de Paraguay.

El cargo será por dos años, con la posibilidad de extenderlo por un año más si los presidentes del bloque coinciden.

En teoría, y según el acta presentada ayer en sociedad y firmada por los cancilleres, el rol del titular del justicialismo bonaerense será «asistir al Consejo del Mercosur, presentar iniciativas, mejorar y afianzar el funcionamiento y las relación económica y parlamentaria del mercado común y trabajar en la incorporación de otros países de la región».

Tras esta designación oficial, Duhalde y el presidente Néstor Kirchner viajarán mañana a Uruguay, donde tendrán un encuentro «informal» con el jefe de Estado del país oriental, Jorge Batlle,
con quien almorzarán en la estancia oficial Anchorena, ubicada en las afueras de la ciudad de Colonia. Se especula con que, después de la cumbre, Duhalde viaje a Montevideo para recorrer las obras de refacción del que será su despacho en el Edificio Mercosur de la costanera de la capital uruguaya, en lo originalmente fue el ahora reciclado Hotel Parque. Para el viernes, Duhalde viajará a Pinamar y, desde el próximo lunes, el ex presidente comenzará a coordinar con diplomáticos de la Cancillería los encuentros que tendrá también con los presidentes de los otros países miembro del bloque regional Nicanor Duarte Frutos, de Paraguay, y Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil, con quienes diagramará su agenda de trabajo.

Finalmente, desde el 14 de diciembre se lo empezará a evaluar a través de sus avances que logre en el por ahora alicaído Mercosur.

Ayer el canciller Rafael Bielsa defendió tanto la designación como la creación del cargo, que figuraba veladamente en los acuerdos del '94 de Ouro Preto, pero nunca se había puesto en marcha, asegurando que la única posibilidad del Mercosur de continuar avanzando es la de «institucionalizar» las negociaciones. Para los analistas privados que siguen de cerca la marcha del bloque y muchos negociadores de carrera, la designación de Duhalde no tendría mayor sentido ni contenido. Se recuerda, con cierta malicia, que el ex presidente no es un experto en temas económicos en general y, mucho menos, un técnico en integración regional en particular. Se habla, además, de sus referentes económicos primarios: los dirigentes industriales de la provincia de Buenos Aires ( Osvaldo Rial), precisamente los grandes atacantes a la apertura comercial con Brasil, quejosos siempre de las «invasiones» de productos de ese país.

•Diferencia

Se asegura, además, que, aunque fuera una persona versada, las nuevas «instituciones» no tienen sentido si los cuatro países miembro no delegan en ellas algo de su soberanía. Precisamente, ésta es la principal diferencia entre el nuevo cargo de Duhalde y el Alto Comisionado de la Unión Europea (UE) que preside en la actualidad el italiano Romano Prodi, el espejo donde el ex presidente quiere reflejarse. En la UE, los 15 miembros plenos delegaron en el Alto Comisionado gran parte de su política económica externa e interna, además de las tareas de defensa y algunas áreas políticas de relaciones exteriores.

El Mercosur se caracteriza por ser uno de los pocos bloques donde los cuatro miembros detentan la totalidad de su soberanía y sólo avanzan en acuerdos comerciales cuando hay cierta unanimidad sin perder poder.

Los tres capítulos desde donde tendrá que trabajar Duhalde son los siguientes:

Parlamento. Si bien en general los políticos de los cuatro países gustan decir que es una realidad cercana y prometen que no será un nuevo ente burocrático, la falta de definiciones claras sobre los objetivos que tendrá esta institución retrasan su creación. Duhalde debería solucionar este problema, relacionado directamente con la delegación de soberanía de los cuatro países en un ente supranacional.

Ampliación. Más allá de las palabras, sólo hay negociaciones más o menos avanzadas con tres Estados para ampliar el Mercosur: Bolivia, Chile y Venezuela. De los tres casos, sólo el primero tiene ciertas posibilidades de incorporarse si hubiera voluntad política. El caso de Chile es más difícil. Históricamente, se trata de un país que no quiere ceder el manejo de la política arancelaria, la clave de un acuerdo comercial. Además, el promedio de apertura chileno es de no más de 6 por ciento (aunque llegue a casos de más de 30 por ciento), mientras que el Mercosur tiene un porcentaje de 14 por ciento. La situación de Venezuela es aún más lejana, ya que integra el Pacto Andino, que le impide avanzar como socio pleno de cualquier otro bloque.

Profundización. Para que el Mercosur abarque más rubros y llegue a una Unión Aduanera (UA), los países deberían resolver sus cuestiones históricas. Por ejemplo, Brasil debería dejar de subsidiar a la producción de azúcar y dejar de lado su programa de «alconafta». No parecería a priori posible que Duhalde pueda convencer a Lula Da Silva ni a la industria automotriz y azucarera brasileña, de tamaña decisión. La otra posibilidad es que Tucumán deje de producir caña de azúcar. Mientras tanto, la Argentina mantendría altos los aranceles para importar este «commodity» desde Brasil.

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