6 de octubre 2003 - 00:00

Molestia entre futuros colegas

Sabido es que en la Corte los supremos están peleados entre sí y que son muy pocas las cosas que los unen. Una de ellas es la resistencia que genera el ingreso del penalista Eugenio Zaffaroni en el Tribunal. Los pocos que se animan a destacar su trayectoria como juristas coinciden en señalar que al penalista «le queda grande» una silla en la Corte.

Las opiniones contrarias a Zaffaroni surgieron en el mismo momento en que la administración de Néstor Kirchner decidió nombrarlo como el candidato para suceder a Julio Nazareno.

A los jueces supremos no les gusta de Zaffaroni su exacerbado garantismo, su defensa al consumo de drogas, su alineación al Frepaso y, por ende, su amistad con Carlos Chacho Alvarez y, además, su declarada posición a favor del abolir el sistema de castigos penales. También se critican, aunque con mucha reserva, ciertos aspectos de la vida privada del penalista.

En conversaciones off the récord, los ministros recuerdan que Zaffaroni como magistrado propició interpretaciones jurídicas que se apartaron de sentido común y que obligó a la misma Corte Suprema a tacharlas de arbitrarias. Inclusive muchas de las intervenciones del juristas fueron desautorizadas por los tribunales superiores. Es más, se asegura que la postura doctrinaria de Zaffaroni no se compadece con el clima de inseguridad que se vive en el país.

Preferencia

Los supremos hubieran preferido tener sentado como colega en el máximo tribunal de Justicia a la jueza mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci o a la camarista civil Elena Highton de Nolasco o hasta el mismo constitucionalista Daniel Sabsay, un crítico de la actual Corte.

Aunque las voces de disconformidad fueron altas al principio, el tono fue bajando a medida que se hacía más evidente el desembarco de
Zaffaroni en la Corte, ayudado por el ciego encolumnamiento de los senadores al pedido del gobierno.

La porfía de los legisladores es la que le permite a
Zaffaroni continuar en carrera, pese a las 40 objeciones que reunió en el Senado.

Si el casi seguro ingreso de Zaffaroni en el tribunal ya irrita a los ministros, más cólera les provocó sobre el fin de semana anoticiarse de que «notables consejeros» del Presidente le acercaron a Kirchner el nombre de Ana María Figueroa, profesora de Derecho Político en Rosario y militante de Derechos Humanos, como una posible reemplazante del ministro Moliné O'Connor.

Dejá tu comentario

Te puede interesar