19 de septiembre 2003 - 00:00

Niega Francia haber entrenado torturadores

Los militares franceses tuvieron mejor suerte que su pares británicos -no se confirmó aún la visita del titular del ejército inglés por su participación en acciones contra el IRA en el episodio conocido como Bloody Sunday (domingo sangriento)- y en sigilo una delegación de oficiales galos cumplió en el país con la agenda programada por el Ejército Argentino para una visita de una semana.

El embajador francés, Francis Lott, recomendó perfil bajo en las comunicaciones a la prensa a propósito de la visita oficial que hicieron la semana pasada el general de brigada Thierry Cambournac, subdirector de Reclutamiento de la Dirección de Personal Militar del ejército de Francia, y el coronel Fréderic Bancel, jefe de la Sección Reservas del Comando de Personal. Es que se ha desatado una polémica en los despachos de la cancillería francesa sobre dos temas sensibles de la relación militar bilateral: la extradición del ex marino Alfredo Astiz y la revelación de que oficiales del ejército francés instruyeron en los '70 a los argentinos en las técnicas de contrasubversión.

La visita de los altos oficiales franceses preocupó a la cúpula del ejército dado el escándalo reciente de las declaraciones vertidas en un documental de los generales retirados Genaro Díaz Bessone, Albano Harguindeguy y Reinaldo Bignone -todos bajo sumario- que pusieron de manifiesto el rol jugado por los franceses como instructores de procedimientos -desapariciones y torturas- que son justamente los que determinaron el pedido de extradición de la Justicia francesa.

Ayer, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, a través del vocero Hervé Ladsous, rechazó « las acusaciones referentes a una pretendida cooperación entre las autoridades francesas y las dictaduras latinoamericanas, esos testimonios emanan esencialmente de individuos (los generales sumariados) que tuvieron responsabilidad directa en graves violaciones de los derechos humanos»... La prudencia informativa recomendada por Lott y cumplida a regañadientes por el Ejército, sumió a los visitantes galos en un anonimato que será reflejado como es habitual en los informes de situación que producen los uniformados extranjeros en cada visita al país. Para el Ministerio de Defensa, el congelamiento del vínculo castrense por influencia del pasado pone en jaque la instrucción y adiestramiento gratuito para las tres fuerzas que se había logrado a través de un convenio que firmaron en el verano pasado Horacio Jaunarena y el ministerio de Asuntos Extranjeros de la República Francesa, representado por el entonces embajador Paul Dijoud.

Nadie desea abrir otro conflicto con un ejército que es referente y parte de la OTAN, pero en la política y en la Justicia las paralelas a veces se cortan. Se ha dado la rara situación de que para defenderse en los juicios locales los uniformados buscarán testimonios de militares extranjeros.

Los defensores de Astiz están evaluando datos sobre la presencia de un francés, ex integrante de la OAS, Organization de L'Armeé Secrète; grupo también entrenado por el ejército galo para la represión en Argelia; que habría participado en el secuestro de una de las religiosas francesas
. La estrategia sería pedir la extradición a Francia del ex miembro de la OAS Bertrand de Parseval, de acuerdo con la Ley 24.767 de Cooperación Internacional en Materia Penal y Extradición, que justamente prevé reciprocidad del país que solicita un trámite de extradición.

• Demora

La cuestión no es menor; la Cancillería demoró una semana el envío a la Justicia del pedido de extradición de Astiz que hoy está a resolución del juez federal de Bahía Blanca Alcindo Alvarez Canale, porque el expediente remitido por Francia no contemplaba el requisito de reciprocidad. Los datos fueron aportados por Rosario Cerruti, madre de un desaparecido, quien presuntamente escapó de la iglesia de la Santa Cruz cuando se capturó a la monja francesa Alice Domon. Cerruti afirmó en un film documental que hubo un personaje con dificultades para caminar que se paseaba nerviosamente en el momento en que se detenía a varias personas, entre las cuales estaba Alice Domon, y que cuando relató el suceso al entonces cónsul francés en la Argentina, éste lo reconoció y también que en un encuentro con la congregación de las religiosas de Domon, en Francia, se le confirmó que el rengo era un «francés de Argelia».

En ruedas de café los visitantes galos intercambiaron experiencias sobre los programas de personal de reserva. El general
Cambournac manifestó: «Nos habíamos informado de antemano sobre las dificultades por las que pasa el Ejército Argentino debido a la situación de la economía».

Dejá tu comentario

Te puede interesar