18 de septiembre 2003 - 00:00

No hay pruebas contra Bendini

La comisión designada por el ministro de Defensa, José Pampuro, no encontró evidencias que probaran que el general Roberto Bendini haya tenido expresiones antisemitas ante los alumnos de la Escuela Superior de Guerra. Así fue informado anoche el presidente Néstor Kirchner, que a su vez trasladó las explicaciones al titular de la DAIA, José Hercman. Pampuro, acompañado por los integrantes de la comisión que analizó el tema -Julián Domínguez, secretario de Asuntos Militares; el general Néstor Hernán Pérez Vovard, comandante de Educación y Doctrina del Ejército; y el teniente general (R) Carlos María Zabala, jefe del Estado Mayor Conjunto hasta 1999-, llegó pasadas las 20 a la Casa Rosada portando un acta de una carilla, donde se afirmaba que de las consultas realizadas no surgía evidencia alguna que permitiera afirmar que Bendini había hablado de un supuesto plan de "grupos israelíes" para ocupar la Patagonia. En conferencia de prensa, Hercman se declaró satisfecho por las explicaciones recibidas, aunque subrayó que, ciertas o no, en ambos casos se había usado un argumento claramente antisemita. "Hacía muchos años que no escuchábamos expresiones de ese tenor y menos atribuidas a un alto jefe militar", manifestó.

La comisión designada por el ministro de Defensa, José Pampuro, para analizar si hubo una actitud antisemita en el jefe del Ejército ante los alumnos de la Escuela Superior de Guerra, exculpó anoche al general Roberto Bendini por no haberse podido constatar esas manifestaciones. Sin embargo, la decisión última respecto al destino de Bendini quedó en manos del presidente Néstor Kirchner, que se reunió a última hora con el titular de la DAIA, José Hercman -uno de los que reclamó por la ofensa gratuita-, para notificarle de estas conclusiones. Hercman se declaró anoche satisfecho, aunque con razón hizo notar que tanto si la versión era cierta, como si no lo era en ambos casos se había echado mano de un argumento claramente antisemita.

Eran pasadas las 20 cuando Pampuro llegó a la Casa Rosada, acompañado por los integrantes de la comisión designada. Estaban con él el secretario de Asuntos Militares, Julián Domínguez; el comandante de Educación y Doctrina (responsable de los institutos de enseñanza del Ejército), general Néstor Hernán Pérez Vovard; y el ex jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general (R) Carlos María Zabala, que cesó en esas funciones en diciembre de 1999, al concluir su mandato Carlos Menem. Y que desde entonces ocupó su tiempo libre como retirado en trabajos en una consultora. Convocado por su antigüedad en la fuerza y profesionalismo, se conoció más tarde.

• Acta breve

Una extraña convocatoria ésta, por haber sido Zabala el último jefe de Estado Mayor Conjunto con Menem. A menos que Kirchner lo recordara al jefe militar de 1983, cuando el hoy primer mandatario presidía la Caja de Previsión Social de Santa Cruz y Zabala, teniente coronel entonces, se desempeñaba como jefe del Regimiento de Infantería Mecanizado 24 de Río Gallegos.

Hasta ayer al caer la noche, ministros y comisionados para el análisis habían estado reunidos en el edificio Libertador, donde dieron forma a un acta, breve, de apenas una carilla. Largo conciliábulo entre veteranos, dos políticos y dos militares, buscando dar forma a una respuesta que no lesionara la investidura de Bendini y fuera satisfactoria para quienes habían reclamado con razón en forma airada. Se consultó al cuerpo de profesores y a los alumnos -capitanes y mayores-, y no surgió evidencia alguna que permitiera inculpar al jefe del Ejército en el aspecto puntual de haber aludido a «israelíes».

Para esas horas Pampuro ya había recibido la orden presidencial de cuidar al jefe militar. Se hubiera convertido en un demérito político para el Presidente que el general elegido para suceder a Ricardo Brinzoni, que además provocó el descabezamiento también en la Armada y Fuerza Aérea, hubiera tenido que irse por antisemita.

• Pensamiento

Bendini por su parte se mantuvo en sus trece y negó que hubiera hecho alusión alguna a «israelíes», como parte de un avance internacional sobre la Patagonia, en su charla con oficiales subalternos y jefes (capitanes y mayores), cursantes de la Escuela Superior de Guerra, de donde egresan diplomados como oficiales de Estado Mayor y ascendidos al grado superior.

En realidad éste era el único agravio que podía extraerse; que si se hubiera confirmado habría convertido a Bendini en el campeón mundial de los torpes. Su pensamiento respecto del nuevo despliegue territorial del Ejército, para dar respuesta a las hipótesis de conflicto imaginadas -reales o no, pero en las antípodas de lo que se había venido haciendo hasta ahora-, son conocidas. La revista «Soldados», que depende de una fundación instalada en el Libertador, las publicó. Coincidentes por lo demás con el valor político que le otorgan los patagónicos a términos como «soberanía» o «símbolos nacionales», también en este caso compartidos por Kirchner y por Bendini.

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