18 de julio 2003 - 00:00

Para Zaffaroni, algunas críticas son "injuriosas"

Gustavo Béliz, un hombre de cuya fe católica apostólica romana practicante nadie duda -lo mismo que la de su secretario de Seguridad, Norberto Quantín-, evitó ayer pronunciarse sobre las numerosas y calificadas impugnaciones que se vienen haciendo al candidato a un sillón en la Corte, el controvertido penalista Eugenio Zaffaroni. En cambio, este último se defendió diciendo que algunas de esas observaciones « son injuriosas» -sin aclarar cuáles-, mientras que, desde Salta, Ricardo López Murphy lo lapidó, afirmando que Zaffaroni no cumple con las condiciones necesarias para ocupar tan alto lugar en la magistratura.

Béliz
esquivó una respuesta sobre Zaffaroni y derivó su consideración sobre Néstor Kirchner que regresa hoy. Después de todo, Béliz ya tiene bastante con ser ministro de Justicia de un gobierno que propone para la Corte a un hombre que está en favor del aborto, en contra de la Justicia Penal y las cárceles y fue parte importante en la elaboración y aprobación del Código de Convivencia porteño (hoy se hará el primer casamiento entre homosexuales). Zaffaroni no se inmuta ante las impugnaciones que recibe e incluso ayer calificó como «injurias» a algunas de las que se presentaron contra su postulación. Aunque la mayor parte de las tachas proviene de letrados o corporaciones que los agrupa, este penalista afirmó que « hay sectores a los que exaspero y eso, en el fondo, me da alegría».

Zaffaroni
se cuidó de mostrarse autoritario y aclaró que las críticas «me parecen normales en una sociedad plural. Hay que respetar la libertad de expresión. Todas las críticas y apoyos son intencionadas. Hay algunas cosas que son injurias», sostuvo. Sobre su actuación en épocas de la última dictadura militar, Zaffaroni señaló sin hesitar que, junto a otros jueces, ejerció «la resistencia dentro del Poder Judicial». Y agregó: « Es cierto que fui juez durante la dictadura, es cierto que fui juez durante Isabel, Onganía, Alfonsín y Menem. Si me van a adosar todas esas ideologías, yo soy un esquizofrénico», enfatizó. Olvidó mencionar a Videla, Agosti y Massera.

Por otro lado, el abogado no creyó conveniente incluir entre sus antecedentes las identidades de sus defendidos durante los últimos ocho años porque «a nadie que ha sido involucrado en un proceso penal, y que ha salido sobreseído y absuelto, le gusta que su nombre aparezca en los diarios». Pero aclaró que « no he defendido a narcotraficantes ni a corruptos», como sí éstos no debieran ser defendidos.

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