Este diario lo anticipó el jueves pasado: Néstor Kirchner debió suspender la gira europea que iba a iniciar el próximo 10 de octubre. Pensaba ir a Italia y a Alemania y, de paso, visitar el pueblo de sus mayores en Suiza.Ayer el gobierno informó oficialmente que ese viaje no se realizará, pero no aclaró la razón: los abogados contratados por la embajada argentina en Alemania advirtieron acerca de un posible embargo sobre el Tango 01. También se había informado acerca de esa posibilidad en estas páginas. El temor de Kirchner, sin embargo, no es tanto que le tomen la aeronave, algo que se podría evitar viajando en avión de línea (cuidándose en su selección para que no le embarguen el monto de los pasajes). El verdadero miedo oficial tiene que ver con las manifestaciones de tenedores de bonos impagos de la Argentina. Estos «boneros» se han convertido para las autoridades nacionales en los «piqueteros» del Primer Mundo y acosan igual. El default, que alguna vez fue vitoreado, comienza a materializarse en escenas desagradables: las de un país aislado, cuyo presidente debe esperar a que lo visiten (es lo que cabe ahora con Silvio Berlusconi o con Gerhard Schröder) porque hay zonas del mapa que le están vedadas. Además, enviar «cash» a todas las embajadas argentinas o le embargan las cuentas.
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