6 de octubre 2003 - 00:00

"Plan Puerta" para definir línea sucesoria en Capital

El conglomerado de 23 legisladores porteños electos que por ahora se conoce como «macrismo» empezó a padecer convulsiones internas y clama por el regreso del ex candidato Mauricio Macri para que ordene la tropa antes de que asuman sus puestos, el 10 de diciembre próximo.

Particularmente, una parte de las cuatro vertientes de votos que nutre la bancada quiere pelearle a Aníbal Ibarra la vicepresidencia de la Legislatura de la Capital Federal. El cargo no es menor. Se trata del gerenciamiento de esa casa con el manejo de los cerca de $ 60 millones de presupuesto anual. Es, además, estratégico porque esa silla es la segunda en la línea sucesoria en caso de que hubiera que reemplazar a Ibarra y no pudiera hacerlo el vicejefe electo, Jorge Telerman.

La elección del vicepresidente primero la hacen los legisladores y tendrá Macri, con 23, un buen número para defender una propuesta propia ante los tres bloques dispersos que surgieron de las boletas Ibarra-Telerman.

Así, los legisladores electos de Macri planifican un plan Puerta; es decir, la elección de un opositor al gobernante porteño, como fue en su momento el misionero Ramón Puerta de Fernando de la Rúa, cuando el PJ, como un presagio, eligió a ese peronista como presidente provisional del Senado. Ese «Ramón Puerta» porteño podría encontrarse en un Diego Santilli o en un Helio Rebot (apoderado del partido de Macri), en una lista nutrida con la que un grupo de macristas quiere romper la tradición legislativa argentina de darle al oficialismo la línea sucesoria aunque la oposición sea mayoría.

En 1983, el PJ superaba en número al radicalismo en la Cámara alta, pero le facilitó a Raúl Alfonsín votar por Edison Otero al frente del Senado.

La historia se complicó para De la Rúa, a quien en principio el peronismo le aceptó la tradición con José Genoud; después, tras la renuncia de Chacho Alvarez, el presidente provisional pasó a ser virtual vicepresidente de la Nación, pero Genoud renunció y con igual respeto el PJ votó a Mario Losada hasta que Puerta desplazó a su coterráneo y pulverizó la regla de oro.

El ibarrismo envía, además, señales que terminan de desarmar un pacto que tendría chances: es el acuerdo entre aliados del macrismo -de un sector del peronismo-y otros de Ibarra para nominar a Jorge Giorno -un independiente que sumó a la reelección del jefe de Gobierno-.

Es que Ibarra se inclinará por la única ibarrista pura que le quedará en la Legislatura, Laura Moresi, para ocupar el sillón de la discordia. Sin embargo, la ex discípula del jefe de Gobierno podría no reunir mayoría, más cuando los macristas creen que «Macri tienen que ponerse al frente de esta pelea y decir que vamos por la vicepresidencia».

De ser así, el empresario no tendría aún definido quién será su postulante, ya que Santiago de Estrada, a quien ya casi reconocen como futuro jefe de la bancada, no aceptaría la vice primera.

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