¿Podrá revivirse el caso de Carlos Sánchez Herrera, el procurador que debió renunciar porque defendió a un general del Proceso? En rigor, la complicación es mayor para el ministro Gustavo Béliz, quien conoce la situación, y para su segundo, Norberto Quantín. Ocurre que éste, siendo fiscal, refutó con fundamento y dureza (ver páginas centrales de este diario) al magistrado Gabriel Cavallo por haber declarado la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Como se sabe, Néstor Kirchner piensa como Cavallo y como el candidato a la Corte Eugenio Zaffaroni, por lo que la diferencia con Quantín, e inclusive con Béliz, debería ser más tajante que la que tuvo (transitoriamente, claro) con su abogado Sánchez Herrera. Son cuestiones de ética.
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