A primera hora de hoy vence el plazo para que el controvertido penalista Eugenio Zaffaroni presente ante laComisión de Acuerdos del Senado una respuesta a las impugnaciones realizadas en contra de su postulación para ocupar una vacante en la Corte Suprema de Justicia.
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La propuesta para que Zaffaroni pueda ser nombrado como futuro juez de la Corte Suprema como sucesor de Julio Nazareno fue impugnada a través de cuarenta objeciones, presentadas por diferentes organizaciones civiles y particulares.
De las impugnaciones presentadas contra Zaffaroni, 26 tienen referencia directa con su formación jurídica, filosófica e ideológica; otras 8 son pedidos de explicaciones sobre su actuación como juez durante el proceso; y las restantes tienen que ver con requerimientos para que explique el origen de su patrimonio personal.
Siete de las objeciones fueron presentadas por organizaciones, mientras que las restantes 33 fueron ingresadas a la Comisión de Acuerdos por particulares y la única adhesión la presentó la Asociación por los Derechos Civiles. Zaffaroni fue propuesto por el gobierno para ocupar el cargo que dejó vacante Nazareno con su renuncia al alto tribunal, aunque antes debe pasar por un extenso proceso de selección que cada vez se le complica más.
Sobre todo después que se conoció haber sido el autor de un libro (para la Aeronáutica) en el que justifica «la eliminación física del adversario», más el fraude impositivo en la declaración de sus bienes.
En cualquier país respetuoso de las leyes, estas cuestiones desembocarían en un renunciamiento. Pero Zaffaroni ha preferido sostener que todo se trata de «infamias» y no asumir sus responsabilidades. Lo cual torna peligroso y resta credibilidad para alguien que puede ser juez supremo de Justicia. Debería, entonces, el penalista evitarle al gobierno pagar los costos políticos que su insistencia por llegar a la Corte puede provocarle. Pero ¿se puede esperar eso de Zaffaroni?
Luego de que el jurista realice su descargo, la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta, que preside el justicialista Jorge Busti, elaborará un cuestionario que Zaffaroni deberá responder el lunes durante una audiencia pública que se desarrollará en el Auditorio Manuel Belgrano del Senado Nacional, con capacidad para 240 personas.
Para esa oportunidad, también está previsto que se habilite un salón contiguo en el que se instalará una pantalla gigante para que otras 200 personas puedan presenciar la reunión.
Después de la audiencia pública del lunes, la comisión deberá reunirse entre el miércoles y el jueves para elaborar un dictamen.
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