El Senado, dominado por el peronismo, terminó anoche de convertir en un enredo el juicio político contra Eduardo Moliné O'Connor. Si bien el PJ cuenta con número suficiente para destituirlo en noviembre, el áspero cruce entre oficialistas y opositores dejó claro que existen argumentos suficientes como para judicializar el proceso contra el ministro de la Corte, quien encuentra así una vía por fuera del Congreso para, eventualmente, reclamar por su anunciada remoción. En un duro debate de casi 5 horas, los radicales acusaron a los peronistas de haber cometido irregularidades en el proceso y de dar argumentos para la nulidad de las actuaciones. En respuesta, los kirchneristas acusaron a la UCR de auxiliar a Moliné con sus discursos. Sea como fuere, unos y otros admitieron de manera desembozada que existen elementos para anular el enjuiciamiento.
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