Senado complaciente ayer con Zaffaroni
El polémico Eugenio Zaffaroni quedó ayer a un paso de convertirse en ministro de la Corte, gracias a los complacientes senadores, que archivaron preguntas incómodas a la hora de interrogar al penalista elegido por Néstor Kirchner. Hubo algunas excepciones. Durante la audiencia pública de la víspera -que sirvió para cumplir con una simple formalidad-, el radical Raúl Baglini y el tucumano Pablo Walter (Recrear) se animaron a romper la disciplina senatorial y objetaron las gravísimas omisiones tributarias y previsionales del candidato del Ejecutivo. No titubearon en dejarlo al descubierto y cruzarse con él. En el otro extremo de los críticos, el riojano Jorge Yoma se dedicó a descalificar a quienes impugnaron a Zaffaroni, como si la discusión hubiera estado centrada en ellos y no en los cuestionables antecedentes jurídicos, profesionales y personales del ex juez. Las Madres de Plaza de Mayo ocuparon parte de la platea para apoyar a Zaffaroni y hostigar a sus contradictores. Mañana, según prometió Jorge Busti, la Comisión de Acuerdos sacará dicta-men y el miércoles que viene se aprobará por 2/3 de los presentes el ascenso del jurista a la cabeza del Poder Judicial.
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El postulante a la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni, se hizo acompañar ayer en la audiencia pública que rindió ante la Comisión de Acuerdos del Senado por el socio de su estudio, el abogado Jacobo Grossman, que lo asistió en las respuestas que debió dar a las impugnaciones.
«Hay que dejar espacio a los jóvenes», clamó cuando se le preguntó por la cláusula constitucional que jubila a los jueces mayores de 75. «Esa disposición - reflexionó tras una pregunta del radical santacruceño Carlos Prades- es útil. Aunque me afecte, creo que equivale a lo que sucede en la vida universitaria con los docentes de edad avanzada». No pareció, precisamente, un gesto amistoso hacia el actual titular del máximo tribunal, quien resistió aquella norma y logró una declaración de inconstitucionalidad para permanecer en el cargo.
Pablo Walter: Acá no se plantea si hay enriquecimiento ilícito. Estamos hablando de omisiones de leyes, de ganancias, de bienes personales (ver nota aparte). Se trata de soslayar «olvidos» que claramente marca la ley. Y, si se toma el trabajo de sumar bienes o cuentas no declaradas, hay $ 1.024.000 de diferencia entre lo declarado originalmente y las 31 rectificaciones de agosto pasado. Si le toca analizar un tema tributario en la Corte, ¿va a pedir asesoramiento a su contador?
Eugenio Zaffaroni: Yo no juridizo toda mi vida. Si tengo que trabajar un tema impositivo, lo voy a estudiar. Cuando viajo en avión, no reviso la convención de Varsovia (sonrisas de sus seguidores).
P.W.: No me parece una cuestión menor. ¿Qué piensa usted qué pasaría si se generaliza su conducta en tema previsional y la gente no paga sus aportes jubilatorios? Estamos hablando del incumplimiento de la ley.
E.Z.: (molesto): Lo menosque podía haber hecho la caja es reclamarme que pagara. Nunca tuve notificación de que debía aportes.
P.W.: Todas estas cuestiones que fueron subsanadas en la rectificatoria se asemejan a un blanqueo. ¿No le parece que uno puede olvidarse de muchas cosas, pero no si se trata de un candidato a la Corte y, encima, si se omite en varias declaraciones juradas declarar cuentas en el extranjero?
E.Z.: Para quien se ocupa de esas cosas sí debe ser muy grave, para mí no. He pagado $ 200 a la AFIP y no evadí al fisco.
Raúl Baglini: Usted afirma que las deudas previsionales no son ejecutables.
E.Z.: Sí.
R.B.: Pero hay más de 700 mil ejecuciones por este tema. ¡Usted no puede desconocer que es por ley del Congreso! Después de sus explicaciones, si nosotros tuviéramos mejores legisladores, más y mejores policías, más inversión en ejecución penal, yo le diría que hubiera preferido una mujer y especializada en temas impositivos para la Corte (sin sonreír). El área patrimonial o impositiva es, cuando menos, confusa. Hay una clara confusión entre declarar los montos y lo que significa declarar una cuenta. Las cuentas son cuentas y se pueden controlar los movimientos. Yo puedo descubrir la evolución patrimonial... Ahora también quería preguntarle: el Congreso ha sancionado un número importante de leyes penales. ¿Cómo entiende que va a ser la relación suya con el Congreso?
E.Z.: Una cosa es que yo no comparta el criterio legislativo y otra cosa es que declare inconstitucionales esas mismas normas que no me gusten.
Al terminar la sesión, Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) concluyó que «las declaraciones juradas de 2000, 2001 y 2002 debieron ser modificadas por contener cifras inexactas, y Zaffaroni debió pagar aportes previsionales por 94 meses adeudados al momento de su designación; las declaraciones a la Oficina Anticorrupción omitieron cuentas o bienes. Es evidente que no alcanza con echarle culpa al contador». «Un mentiroso no puede ser juez», ahondó Walter.
Eduardo Menem lo trajo al terreno técnico: «¿Qué opina del número de miembros de la Corte?», inquirió.
E.Z.: No se puede jugar con el número. Tomemos como derecho constitucional consuetudinario el número de 9. No es exagerado y permite el pluralismo.




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