3 de julio 2003 - 00:00

Sería legal si la esposa encubriera a De Vido

El periodista Jorge Lanata dedicó el editorial con que suele comenzar su programa de los domingos, «Día D», a una fortísima y muy razonable crítica a la designación de la esposa del ministro de Infraestructura, Julio De Vido, en el cargo de auditora alterna de la SIGEN, órgano que debe controlar a su cónyuge. El argumento de que este caso de nepotismo podría ser un certificado de libre deuda para no incriminar a funcionarios por la relación matrimonial es el centro de esa crítica, de la cual damos la parte principal. Interesa, además, que esa crítica venga de un espacio que suele ser complaciente con el gobierno Kirchner.

Dice mi tía Nélida que la confianza es algo que se logra después de mucho tiempo pero que se destruye en un segundo. Desde la caída de De la Rúa, desde aquel día en que se rompió el pacto de credibilidad entre la dirigencia en general, no sólo política, periodística, empresaria, y la gente, estamos todos mucho más atentos a la conducta del poder. Queremos creer más pero también desconfiamos más, nos defendemos de una próxima decepción.

Esta semana el gobierno de Kirchner dio, en mi opinión, su primer paso en falso. Lo hizo nombrando a Alessandra Minnicceli como auditora adjunta de la Sindicatura General de la Nación, organismo del Estado cuya misión es controlar la gestión del gobierno. Alessandra Minnicceli es la esposa del arquitecto Julio De Vido, íntimo del presidente Kirchner y actual ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. O sea, desde su nuevo puesto en la SIGEN, Minnicceli debería, teóricamente, controlar a su esposo.

Yo no conozco a Alessandra Minnicceli; me dicen que es inteligente, que es buena persona y que mira «Día D». Ojalá que lo esté mirando porque lo que sigue también es un mensaje a ella. Toda la gente con la que hablé jura y recontrajura, y promete, que como abogada es la mejor persona calificada para ocupar ese puesto, y yo realmente no tengo ningún motivo para dudar de ello. Pero hay un problema: es la esposa del ministro De Vido. Cuando estalló el escándalo de la designación de Minnicceli, se dijo desde el gobierno: vamos a evitar que ella controle el área de su marido, o sea que ella queda en la SIGEN pero exceptúa el Ministerio de Planificación.

Kirchner subió jurando respetar la ley; con el Decreto 228/ 2003 designando a Minnicceli no lo hizo, no respetó la ley. Hay algo que se llama normas de auditoría internas gubernamentales y hay adentro de esas normas un capítulo que se llama «Condiciones para el ejercicio de la auditoría», adonde dice: «El parentesco cercano por consanguinidad o afinidad con las personas cuya información debe evaluar es un impedimento para ocupar la función».

Y me preguntaba si es injusto que un funcionario no pueda nombrar a sus parientes, aun cuando estén capacitados para el cargo. Creo que no, que no es injusto, que está bien que no los pueda nombrar. El gobierno dice que Alessandra Minnicceli está capacitada. ¿En base a qué lo dice? ¿Hubo un concurso público, abierto, con garantías y Alessandra Minnicceli lo ganó? No. ¿Cómo sabemos, entonces, que es la persona mejor calificada para ese cargo? ¿Quién lo dice? Hubo un nombramiento a dedo, un decreto, ¿entonces quién podría, seriamente, afirmar que no hay en toda la Argentina una persona más capaz que Alessandra Minnicceli para ocupar ese puesto? ¿Alguien podría decir eso seriamente?

Nunca lo vamos a saber porque fue nombrada a dedo. Cuando pienso en la postura del gobierno, los argumentos del gobierno respecto del nombramiento de Minnicceli son realmente ingenuos en el fondo. Suponete este ejemplo: hay una denuncia anónima y entonces la SIGEN empieza a investigar una coima en el área dependiente del Ministerio de Planificación, en el área del esposo. Entonces, como Minnicceli está excluida de investigar el área de su esposo la investigación pasa a otro auditor de la SIGEN. ¿Cuánto tiempo duraría el secreto? ¿Cuánto tardaría Minnicceli en enterarse? Están investigando el área de su esposo en otra oficina, en la de al lado y, de enterarse Minnicceli, ¿qué tendría que hacer? ¿Estaría obligada por su función a mentirle al esposo? ¿A decirle que no lo están investigando? ¿O por su vínculo tendría que decirle la verdad? ¿Sería cómplice si le avisara? Vos sabés que el nepotismo está condenado en la mayor parte del mundo a pesar de que se practica en la mayor parte del mundo también. Se supone que la prohibición de contratación alcanza hasta lo que se llama el cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad y obviamente al matrimonio, o sea por lo menos hasta primo. Prefiero que el Estado argentino se pierda a la Madre Teresa, pero que su mensaje a la sociedad sea claro, que el mensaje a la sociedad del gobierno sea: no vamos a violar la ley, no vamos a exponernos a que se sospeche sobre nuestro favoritismo, vamos a defender los derechos de todos, y no sólo los derechos de nuestros parientes.

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