18 de septiembre 2003 - 00:00

Solá pelea ahora por control legislativo ante duhaldistas

El reparto del poder de un Parlamento bonaerense con arrasadora mayoría del peronismo amenaza con convertirse, en poco tiempo, en el forcejeo debut post elecciones entre Eduardo Duhalde y Felipe Solá; o, al menos, entre los caciques y caciquejos que dicen representar a cada uno.

Además de los 160 millones de presupuesto anuales -70 en el Senado y 90 en Diputados-, motivo más que suficiente para sembrar inquinas y rispideces, la distribución de las oficinas parlamentarias puede leerse (según como se resuelva) como una bendición o un castigo de Duhalde a Solá.

El reelecto tiene en claro un punto: «si o sí» deberá incidir en la nominación de las principales autoridades del Congreso provincial.

Expone un argumento lógico: necesita previsibilidad en la Legislatura para que los recintos no se conviertan, como ocurrió meses atrás, en zona hostil a su gestión.

Por ahora, aunque hay tironeos por algunas bancas, en términos partidarios el gobierno no tendrá problemas: el PJ contará con 35 de los 46 senadores y con 55 de los 92 diputados de la provincia. Sin embargo, semejante multitud peronista no garantiza la paz.

•Disparos

De hecho, antes de asumir la nueva tropa, sonaron disparos. Cada cuerpo presenta modelo e incidentes propios, toreos que irán tomando temperatura a medida que se acerque diciembre y que quizá sólo podrán resolverse en una mesa de ajedrez entre Duhalde y Solá.

Si eso es necesario, no sería la primera vez: a mediados de 2002, el entonces presidente tuvo que intervenir para apagar un foco de rebelión que encendió en Diputados el eje
Osvaldo Mércuri-»Cacho» Alvarez-Juan Garivoto.

Sin embargo, quienes tratan a diario con el ex presidente, advierten que éste -salvo algún interés particular, un gesto hacia un amigo-no tiene intenciones de
embarrarse con esas riñas menores. Pero eso no implica desentenderse de la suerte de los suyos.

Por ahora, sin impactar directamente en el gobernador, se anidan varias tirrias. A saber:

• Desde el sur del conurbano sonó el planteo de que la vice del Senado, que hoy ocupa el felipista
Hugo Corvatta, debería ocuparla un senador por la Tercera Sección donde el PJ se quedó con las 9 bancas a repartir (pero falta contar 100 mil votos y el riquismo, de la mano de Alberto Pierri, pelea por dos escaños). Circuló el nombre del protoduhaldista Antonio Arcuri, que fue años atrás jefe del bloque del PJ. En La Plata están atrincherados: allí Corvatta y el platense Juan Amondarain, mandamás del combo oficial, junto a sus aliados prometen riña.

• No es un dato menor que la presidencia del Senado vaya a ocuparla, como vice,
Graciela Giannettasio, de probada fe chichista. Si el reparto se pacta por equilibrio territorial y de origen, que Giannettasio sea de la Tercera y duhaldista, prefigura una complicación para la pretensión del mix multitudinario que llega del conurbano sur.

• Del otro lado, en Diputados, la historia es más espinosa. El actual presidente
Mércuri es un blanco móvil para muchos de los que vienen. Se anotó Mariano West, que llega del conurbano norte, en teoría con mandato de Solá. Pero tendrá que sudar para romper la mesa chica de Diputados que comparten Garivoto, Carlos Cottini, Isidoro Laso y Mércuri.

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