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Además de los 160 millones de presupuesto anuales -70 en el Senado y 90 en Diputados-, motivo más que suficiente para sembrar inquinas y rispideces, la distribución de las oficinas parlamentarias puede leerse (según como se resuelva) como una bendición o un castigo de Duhalde a Solá.
El reelecto tiene en claro un punto: «si o sí» deberá incidir en la nominación de las principales autoridades del Congreso provincial.
Expone un argumento lógico:
Por ahora, aunque hay tironeos por algunas bancas, en términos partidarios el gobierno no tendrá problemas: el PJ contará con 35 de los 46 senadores y con 55 de los 92 diputados de la provincia. Sin embargo, semejante multitud peronista no garantiza la paz.
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