A Néstor Kirchner no sólo lo desvela la incógnita sobre su capacidad de dominio en el Congreso desde diciembre próximo, sino, además, y muy especialmente por su influencia en el terreno legislativo, el alineamiento de los gobernadores del PJ, sobre todo aquellos que controlan los principales distritos.
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El compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional de lograr la sanción de una nueva ley de coparticipación federal será en buena medida la expresión del vínculo político del Presidente con los jefes provinciales, y aunque esa pelea está programada recién para el año que viene, ya aparecen algunos puntos que muestran el escenario de contexto.
Despejado el mapa electoral para la mayoría de las provincias grandes y con la ratificación de las administraciones peronistas, los gobernadores abrieron el juego sobre los puntos que pretenden incluir en la próxima discusión federal.
•Ejes
Hay, en ese sentido, dos ejes iniciales.
• Felipe Solá, que ya recogió la adhesión informal de varios mandatarios, pretende incluir en la discusión de la nueva distribución de impuestos la creación de una partida especial de recursos para asignar a los «conurbanos» más castigados desde el punto de vista socioeconómico. La idea del bonaerense es ampliar la base de apoyo político y legislativo a esta iniciativa incluyendo en el proyecto a las ciudades de Rosario, Córdoba y Tucumán, los conglomerados urbanos más importantes demográficamente y con mayores niveles de desempleo y de pobreza. Solá -que algún tiempo atrás soñó con reeditar el fondo del conurbano bonaerense que endulzó los años de Duhalde gobernador-comprobó luego que esa alternativa no avanzaría en el Congreso y gestó una maquinaria más oportuna: cambió conurbano por conurbanos y embaló en la idea masiva al cordobés José Manuel de la Sota y al santafesino Jorge Obeid. Ambos le dieron el sí. Solá expone el argumento de la discriminación fiscal que padece Buenos Aires -se le atribuye al duhaldista Chicho Basile una frase ingeniosa sobre el tema: «Por 1.400 millones de pesos, en cualquier lugar del mundo hay una guerra civil»- y alzó en esa aventura a los caciques de Córdoba y Santa Fe.
• Pero el tema conurbano no es el único. También se arrimó un planteo que de De la Sota desplegará en la discusión por los recursos federales. El cordobés anticipó que avanzará con un proyecto para crear un sistema de regalías por la explotación del suelo en la actividad agrícola cuyos fundamentos remiten a esquema que beneficia a las provincias petroleras. Ese fue el único tema de debate formal del último encuentro de las provincias de la Región Centro, que desde diciembre tendrá la representación del santafesino Jorge Obeid, otro entusiasta de este particular sistema de regalías, al igual que Carlos Reutemann -en rigor, fue el más feroz defensor de esa idea, al punto que ordenó renunciar a un santafesino cuando Duhalde impuso retenciones al campo-y el propio Solá. Córdoba y Santa Fe representan en conjunto cerca de 40% de la producción agrícola total; y la provincia de Buenos Aires, 41%. Sostendrán que, así como el petróleo es un recurso no renovable, los suelos también se desgastan por el uso intensivo que generan, ahora, los mayores ingresos de divisas al país y una buena porción de la recaudación fiscal vía retenciones.
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