La izquierda criolla ya comenzó a definir las candidaturas para octubre. Con inusitado apuro, el socialismo democrático, que aspira a presentar batalla en Capital Federal de la mano de Elisa Carrió, acordó el fin de semana una lista de unidad que encabezarán Héctor Polino y Norberto La Porta, en el rubro Diputados, mientras que Alfredo Bravo irá como senador, con la expectativa de compartir fórmula con su socia radical del ARI.
Los dómines del PSD no necesitarán convalidar nombres en las internas previstas para el 5 de agosto, gracias a que hubo una deserción en las filas del legislador porteño Raúl Puy y a que La Porta se avino a ceder el primer lugar de la lista a Polino, lo cual destrabó la entente doméstica entre el primero, los dos siguientes y don Alfredo.
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Puy, que había amenazado con presentar una nómina propia, cedió luego de que rompiera con él Roberto Arellano (también integrante del ex Concejo Delibertante). Este último dio un portazo, cansado de los manejos de «la familia Puy», de acuerdo con los trascendidos. Arellano y su gente acusan a Puy de reservar cargos para su padre, Pedro Puy; su primo Oscar Piñeiro (jefe formal del PSD en Capital Federal); y la hermana de este último, Mabel Piñeiro, quien logró colarse -merced al cupo femenino-en el tercer puesto de la boleta de Diputados que se acaba de conocer.
En el degradée de tonalidades socialistas, también se anotaron entre los aspirantes a ocupar bancas el ex diputado del MAS, Luis Zamora, quien vuelve con una renovada estructura partidaria; la periodista de Izquierda Unida e hija de Rodolfo Walsh, Patricia Walsh; y los actuales legisladores porteños Lía Méndez (Partido Humanista) y el pintoresco representante del PSA, Abel Alexis Latendorff.
El veterano delegado del Socialismo Auténtico será candidato a senador nacional en territorio de Aníbal Ibarra, esperanzado en acoplar a IU a su testimonial nominación. Su colega, Méndez (quien también tiene mandato en la Legislatura hasta fines de 2003), peleará por un más cercano escaño en la Cámara baja. Otra discípula de Silo (a) Mario Rodríguez Cobo, Liliana Ambrosio, enfrentará una tarea aún más utópica: acariciar una plaza en el Senado.
Después del frustrante paso por un desprendimiento del trostkismo, el MST, y varios años de inactividad electoral, Zamora retorna con un sello en formación y poco apto para el marketing, bautizado Autodeterminación y Libertad, y que animan nostálgicos del masismo que trabajan sin descanso para conseguir 4 mil firmas y la personería jurídica.
El diputado nacional con mandato cumplido eligió trasladarse de campo. A contrario sensu de Carlos Ruckauf o Graciela Fernández Meijide, pasó de la provincia de Buenos Aires a Capital Federal, donde todavía mantiene domicilio.
El MST, miembro pleno de IU y socio del PC vernáculo, intentó reconquistar a Zamora -una figura pública conocida y de cierto ascendiente en la gauche nacional-y le propuso que volviera a sus filas, porque «sería lamentable que avance en un proyecto que favorezca una mayor dispersión».
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