La izquierda criolla no pierde la costumbre del internismo, máxime si hay cargos o candidaturas en el medio. Lo inédito es que también se hable de dinero como fuente de peleas, algo que revolvería en la tumba a Carlos Marx o León Trotsky.
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El bloque Autodeterminación y Libertad, de Luis Zamora, alcanzó 2 bancas en Diputados en octubre de 2001, pero, a menos de un año de mandato parlamentario, la ex cara visible del MAS y el MST se quedó solo y protagoniza un escándalo en escala con su compañero de bancada original, José Roselli.
Ayer, Roselli acusó al otrora simpatizante de Trotsky de comportarse como «patrón de estancia» y de haber nombrado a su esposa como asesora del bloque partidario. Zamora le pidió esta semana a Roselli que devuelva la banca al partido, tras haberlo sentenciado ante sus seguidores por haber adherido a proyectos de resolución y de ley presentados por el duhaldismo y el menemismo. Un ejemplo espléndido de la izquierda patrullera, aquella que dedicó años y vidas a perseguir disidencias e inconductas de los camaradas.
El metalúrgico Roselli -a quien los peronistas bautizaron con ironía «el Mudo» porque nunca abre la boca en las sesiones- intentó una defensa: reconoció que acompañó con su voto un pedido para que la empresa Correo Argentino informara sobre su situación financiera (iniciativa de su colega sindical, en este caso, peronista, Saúl Ubaldini), y un proyecto que impide los despidos de enfermos de sida. No parecía muy apropiado, por más loable que fueran las propuestas, que un gremialista de izquierda resultara funcional a un «burócrata» del sector.
En tren de contraatacar, señaló que una de las consignas de Autodeterminación y Libertad es «la horizontalidad», pero «Zamora no la pone en práctica y hace acuerdos de cúpula con Elisa Carrió y Víctor de Genaro, y no consulta con el movimiento. Ni siquiera a mí, que soy un par de él», sobreactuó la desilusión.
• Dinero
En tono más severo, Roselli deslizó que detrás de la polémica «la cuestión fundamental es de dinero», lo cual resulta una circunstancia insólita, tratándose de críticos consuetudinarios del modelo capitalista como ellos. Según la versión de Roselli, «Zamora le debía 18 mil dólares a la segunda de la lista, Marta Castaño; ella le reclamó la deuda y él no quiso devolverlos. Entonces entré a tallar yo, a decirle que tenía que pagarle, pero él quiso pasar la factura al movimiento», afirmó el diputado. «Eso rebalsó el vaso. Nosotros veníamos cuestionando un montón de cosas, por ejemplo el nombramiento de «Mimí» Oliveto -esposa de Zamora- en la Cámara de Diputados», continuó Roselli.
A continuación, simuló un voto de confianza a su contradictor y expresó su deseo de que Zamora «reflexione, porque estamos frente a la catástrofe de 140 mil personas que confiaron en un movimiento nuevo, de nuevas formas de hacer política y lamentablemente vamos hacia una ruptura».
Este divorcio se produce en la misma semana en que los socialistas anunciaron la separación definitiva del ARI de Carrió. Mañana, los caciques del casi extinguido PI, con Gustavo Cardesa al frente, intentarán una foto de impostada unidad del centroizquierda. No será fácil juntar a los que sufren cariocinesis congénita, aun cuando se trata de la milagrosa celebración de los 30 años del partido fundado por Oscar Alende.
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