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"Estos países representan un peligro grave y creciente", tanto porque usen las armas o las faciliten a grupos terroristas, dijo Bush en su discurso sobre el estado de la Unión, en el que insistió en que "el precio de la indiferencia puede ser catastrófico".
Bush aseguró que evitar que los tres países citados y otros adquieran armas de destrucción masiva es uno de sus objetivos prioritarios para garantizar la seguridad de EEUU y sus aliados.
También prometió continuar la guerra contra el terrorismo hasta donde sea necesario, porque hay "decenas de miles" de terroristas por todo el mundo, y "no podemos detenernos".
El presidente estadounidense dijo que países como Irán, Irak y Corea del Norte, y "sus aliados terroristas, constituyen el eje del mal".
"Estados Unidos no permitirá que los países más peligrosos del mundo nos amenacen con las armas más destructivas", aseveró.
Aunque no emitió una amenaza específica, sí avanzó que "trabajaremos estrechamente con nuestra coalición para negar a los terroristas y los estados que les apoyan los materiales, la tecnología y el conocimiento para fabricar y usar armas de destrucción masiva".
Bush reconoció que, a pesar de los éxitos en Afganistán, existen campos de entrenamiento terrorista "en al menos una decena de países", y advirtió que hay "decenas de miles" de "asesinos peligrosos" que se han formado en ellos, y que constituyen "bombas de relojería", a los que "perseguiremos donde quiera que estén".
"Nuestra guerra contra el terrorismo ha empezado bien, pero solamente acaba de empezar", recalcó Bush, quien explicó cómo las tropas de EEUU han incrementado la cooperación con las de Filipinas, vigilan por mar la llegada de terroristas a Somalia o estrechan la cooperación con Pakistán.
El presidente estadounidense advirtió a algunos países que aún son "tímidos ante el terror" que "si ellos no actúan, Estados Unidos lo hará".
Irak ha sido mencionado en numerosas ocasiones por miembros del Gobierno de Bush como el próximo objetivo de la guerra contra el terrorismo, una vez concluida la fase principal de las operaciones en Afganistán.
El presidente también proclamó que "desarrollaremos y desplegaremos defensas antimisiles para proteger a Estados Unidos y a nuestros aliados de un ataque repentino".
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