En 1998 concurrí a Misiones invitado por el entonces gobernador Ramón Puerta. Vi su obra de gobierno, que era buena durante 8 años de gestión de tal manera que aseguró la continuidad para el actual mandatario, también del justicialismo, Carlos Rovira. Lo vi un hombre capaz de estar en todos los detalles, por caso trasladarse a las rutas provinciales para solucionar el problema de los asentamientos de inmigrantes indocumentados brasileños que le ocupaban los terrenos lindantes a esas mismas rutas. Con suma delicadeza los hacía trasladar a otros terrenos fiscales. Luchaba con el sobreprecio argentino -aún se lucha-que llevaba a misioneros hasta ir a cargar nafta en el vecino Brasil. También lo obsesionaba el contrabando que en Misiones es casi imbatible por estar el territorio provincial rodeado de países vecinos, Brasil y Paraguay, en 3 lados. Tenía ya -también ahora-el problema de la «Triple Frontera». Había llegado a pensar un plan por el cual el control de vehículos no se hiciera en tan vasta frontera sino donde se cierra el territorio misionero en el sur, o sea en el límite con Corrientes. También le obsesionaba tener la energía de la represa de Yacyretá tan cerca y tener que depender de la red nacional interconectada. Todos estos problemas quizá sean encarados en los breves días en que pueda ser presidente de la Nación, cuando viaje Fernando de la Rúa.
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Pero el recuerdo ahora es una anécdota simpática que viví en aquella visita a Misiones. Bajar del avión significó que me recibiera un coche de la gobernación, donde deposité mi valija, e inicié las visitas a las obras provinciales. A la noche el entonces gobernador Puerta y su señora me invitaron a comer a su casa particular. Recuerdo una magnífica cena y al terminar la misma me dispuse ir al hotel, en el centro de la ciudad, donde tenía reserva.
Ramón Puerta se opuso terminantemente y me pidió que me quedara a dormir en su casa. Insistí en ir al hotel al extremo de temer ser descortés. Insistió y al ver mi resistencia me dijo: «Mirá Julio, yo sé porque me lo contaron que cuando Carlos Menem, allá por 1987, era sólo gobernador de La Rioja y hacía sus primeras recorridas por el Gran Buenos Aires y se quedó a dormir en tu casa allí... luego llegó a ser Presidente».
Sonreí, me quedé ese día a dormir en su casa y hoy Puerta será Presidente de la Nación en cualquier momento.
Espero no tener que ir a dormir a las casas de Rodríguez Saá, Iglesias, Rozas, Reutemann, Ruckauf, Romero, De la Sota, Kirchner o algún otro aspirante.
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