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Israel suspendió por 48 horas bombardeos en el sur del Líbano
La decisión del gobierno hebreo tuvo lugar tras el ataque aéreo israelí sobre un edificio en Cana, sur del Líbano, que en la madrugada de hoy causó la muerte de unos 60 civiles, en su gran mayoría niños, y que generó un fuerte repudio internacional, como el de Naciones Unidas, el papa Benedicto XVI y la Unión Europea.
Las víctimas, todos civiles, estaban a resguardo de los bombardeos en el sótano de un edificio en Cana luego que la zona fuera blanco de un intenso bombardeo y la mayoría quedó sepultada por los escombros, informaron las autoridades locales.
La cifra de muertes en el bombardeo en Cana es la mayor resgistrada en un sólo ataque desde el inicio de la ofensiva militar israelí lanzada el pasado 12 de julio, tras la muerte de ocho dos soldados hebreos y el secuestro de otros dos a manos del grupo armado chiíta Hezbollah, con base en territorio libanés.
Desde entonces murieron más de 700 personas, 670 de ellas civiles libaneses y 51 israelíes.
Otras seis personas, tres de ellas niños y tres mujeres, murieron en ataques de aviones israelíes contra la localidad de Yarun, según informes de la agencia libanesa NNA.
El primer ministro libanés, Fouad Siniora, exigió en Beirut una "tregua inmediata e incondicional" y consideró al estado de Israel "criminal de guerra" por la matanza de civiles.
A su vez, la portavoz del gobierno israelí Miri Eisin anunció hoy una investigación del ataque militar contra la aldea de Cana y aseguró que se trató de una "terrible tragedia" e Israel aclarará las razones de este "error", en una entrevista a la cadena estadounidense CNN.
"Israel no tiene como objetivo a civiles, por eso Hezbollah se oculta en los lugares donde viven civiles.
Israel está profundamente entristecido y lleno de angustia", dijo Eisin.
Según la vocera, "la aviación israelí no disparó deliberadamente contra el edificio de cuatro pisos donde se encontraban los refugiados, sino contra posiciones de Hezbollah cerca del lugar".
Tras el ataque se anunció además la suspensión de la visita que hoy iba a realizar a Beirut la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.
"Rice no viene al Líbano", dijo el primer ministro libanés.
Rice, quien ayer inició su segunda visita a la región en una semana, y tras el fracaso de la Conferencia internacional celebrada en Roma, que no logró un alto el fuego en Medio Oriente, había explicado en una rueda de prensa en Jerusalén, que proseguirá su mediación para lograr una paz "sostenible".
"Queremos un alto el fuego tan pronto como sea posible, pero son las partes en conflicto las que tienen que llegar un acuerdo de alto el fuego", dijo la jefa de la diplomacia estadounidense tras reunirse con el primer ministro israelí, Ehud Olmert.
Además, alrededor de 5.000 personas se manifestaron frente a la misión de la ONU en Beirut y cientos de ellos ingresaron al edificio y realizaron algunos destrozos.
Grupos de manifestantes también intentaron ingresar en el palacio de gobierno del Líbano, pero fueron detenidos por diputados del grupo Hezbollah.
El movimiento chiita anunció que responderá a las acciones militares israelíes contra el pueblo de Cana, en un mensaje difundido por su cadena de televisión, Al Manar "La matanza de Cana no quedará sin una respuesta adecuada", advirtió Hezbollah en un texto difundido por medio de una franja sobreimpresa a las imágenes de cadáveres en ese pueblo del sur de Líbano.
"Que Israel espere una sorpresa hoy o mañana", dijo, por su parte, un representante de Hezbollah, Hussein Hjj Hassan, a la televisión libanesa LBC.
El movimiento chiíta lanzó misiles contra la ciudades Kiryat Shmona, Naharya y Akko, en áreas pobladas, y reportó que soldados israelíes fueron muertos y capturados en Taibeh.
Los misiles impactaron en localidades de la región de Galilea, lanzados también por milicianos del grupo armado libanés Amal y el Frente Popular Palestino-Comando General, según reportes de la radio militar israelí.


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