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Desde muy temprano grupos de fieles se fueron acercando a la plaza San Pedro, que hoy amaneció cambiada por el gigantesco operativo de seguridad desplegado y las miles de vallas utilizadas para armar la arteria por donde los fieles ingresarían a la Basílica.
Pasadas las 16 (locales, 10 de la Argentina) ya había mas de 150.000 personas en la plaza cuando el cuerpo del Papa, flanqueado por los guardias suizos portando sirios y precedido de monjes que cantaban en latín, cruzó bajó los aplausos de la muchedumbre en una lenta procesión de cardenales, obispos y otros dignatarios.
En esos momentos el ambiente estuvo pleno de recogimiento y tristeza.
"La atmósfera es extraordinaria. No podía ser de otra manera", se entusiasmo Kim Peyser, californiana de 42 años La enorme cantidad de peregrinos hizo que la cola se extendiera unos 600 metros y que la mayoría debiera seguir las imágenes desde algunas de las 12 pantallas gigantes instaladas sobre la Via de la Conzilliazione.
El cuerpo del Papa estará expuesto hasta las 2 de la mañana, luego se cerrará la Basílica por tres horas para su limpieza y volverá a abrir desde las 5, lo que se repetirá durante tres días.
"Es paradójico. Estamos tristes porque se fue un integrante de nuestras familias, pero al mismo tiempo estamos contentos porque ahora ingresó en el paraíso", explicó el sacerdote mexicano Antonio Benavides.
A diferencia de los días anteriores, donde reinó la tristeza, los fieles de todo el mundo que se dieron cita en la Plaza San Pedro le dieron al lugar, por momentos, un clima casi festivo con sus cantos y rondas entre multitudes tomadas de la mano.
"Esta es la fiesta del velatorio", lo definió una española.
El traslado del cuerpo a la Basílica, donde será enterrado el viernes por la mañana, fue saludado por banderas de todo el mundo que sobresalían de la muchedumbre de peregrinos, en un sentido homenaje al Papa que realizó mas de un centenar de viajes por el mundo.
Horas después, a las 20 (16 de Argentina) la multitud ya sumaba unas 400.000 personas según fuentes policiales.
Dos días después de la muerte del Papa la gente continúa mirando las ventanas de su habitación, como esperando un señal.
Tres sacerdote nicaragüenses que trabajan en Polonia llegaron hace una semana a Roma de vacaciones y desde entonces han pasado jornadas enteras en la plaza.
"Fue un hombre que logró transformar el mundo gracias a los movimientos que creó dentro de la Iglesia contra el comunismo, la homosexualidad y la muerte de los embriones", expresó el sacerdote nicaraguense Miguel Fernández Camacho, quien cree que estas vacaciones fueron un llamado de su fe.
A pocos metros, en cambio, Micheline Abiot (73 años) y Jean Goyalión (78), una pareja francesa de vacaciones por Italia, que postergó su viaje a Venecia "para ser testigos de la historia", no compartían la opinión del sacerdote nicaragüense.
"Guardo la imagen de un Papa que no hizo mucho por la suerte de las mujeres, sus posiciones siempre fueron negativas, principalmente por trabar la ordenación de las mujeres como permiten los protestantes", expresó la jubilada Micheline.
La pareja francesa prefirió no ingresar a ver el cuerpo y quedarse, como en los últimos tres días, a pasar la tarde en la plaza, por sentirse "rodeados de un misticismo profundo y emocionante".
Por su parte, Jean calificó al Papa como "un ser mediático" y admitió sentirse triste porque, "realmente, no hizo mucho por los pobres; es verdad que viajó por el mundo pero eso no es tan importante. A mi entender él no hizo mucho por los más necesitados y quizás por eso ellos no estén aquí en la plaza".
Una pareja romana que se casó la noche del sábado, mientras anunciaban la muerte del Papa, hoy realizaron la interminable cola para despedirse del "Nono Giovanni Paolo II", como repitieron a coro mientras eran retratados por decenas de fotógrafos.
También se destacaba entre la multitud, el italiano Virgilio Starce, de 34 años, por el estilo punk que le otorgaban sus ropas negras de cuero y su cabeza rapada y tatuada.
"Soy decididamente ateo. No me considero un ser espiritual, pero sobre todas las cosas soy respetuoso de quienes piensan diferente", señaló.
"Pasé por aquí porque sé que este momento es parte de la historia y viviendo en Roma no podía no estar presente", manifestó Starce observando todo desde una valla.
El calor de la primavera romana y la extenuante espera hicieron que las 15 carpas instaladas por Defensa Civil debieran atender a mas de 300 personas, según informó un voluntario de la fuerza.
Pese a la multitud que se congregó en el Vaticano, éste no fue el único refugio elegido por los fieles para orar: cada iglesia romana y de cada rincón de Italia mantiene abiertas sus puertas y ofrece varias misas especiales por día.
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