El gobierno encara desde ayer otro frente de conflicto, esta vez con un primer muerto en protestas consentidas. Ocurrió, además, en el distrito del Presidente, donde hubo dos muertos, un policía y -en misteriosa coincidencia- un familiar de los sindicalistas petroleros. La violencia se instaló en Santa Cruz cuando activistas tomaron por asalto la comisaría de Las Heras para liberar a un piquetero detenido y, a su paso, mataron de un balazo en la espalda a un oficial subinspector de la Policía e hirieron a otros quince. Horas antes, los efectivos habían entregado las armas por orden del gobernador Sergio Acevedo, gesto que buscó descomprimir por la vía pacífica el escenario de un conflicto gremial que mantiene paralizada la producción petroleradesde el 23 de enero. La noticia generó la rápida reacción de los diferentes sectores: desde Buenos Aires, Luis D'Elía -a quien se investiga por un asalto a comisaría- condenó los hechos y acusó a «seudotrotskistas», mientras dirigentes del Polo Obrero reivindicaron el violento accionar. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, calificó de «asesinos» a los petroleros sin reparar en que el gobierno ha consentido protestas antes, de cuyas consecuencias ahora se queja. Anoche, en tanto, llegaron a la provincia más gendarmes para sumarse a los ya apostados en la zona del conflicto, provenientes desde distintos puntos del país por orden del Presidente.
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Este diario anticipó, en sucesivas ediciones desde el 26 de enero, la gravedad del conflicto que ayer estalló en la provincia.
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El dirigente piquetero Luis D'Elía, alineado con el kirchnerismo, condenó los hechos y dijo que fueron provocados por «grupos seudotrotskistas». D'Elía, que asumirá un cargo en el Ministerio de Planificación Federal y está procesado por la toma de una comisaría en La Boca, calificó a los violentos de «estúpidos» y evaluó que « quienes fueron a la manifestación con armas de fuego tenían la idea previa de usarlas».
Los hechos se iniciaron hacia las 23.30 del lunes, cuando dos efectivos de la Policía provincial detuvieron a Navarro, de 52 años, a la salida de la radio «FM Soberanía». Navarro había ido a la emisora para alertar a los vecinos sobre el pedido de detención que, esa jornada, la Justicia había dispuesto sobre su persona por bloqueo de la vía pública. Hacia la madrugada, vecinos y activistas se movilizaron a la alcaidía para exigir la liberación del petrolero.
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