Primero los más postergados

En el marco de la crisis económica y social, resulta indispensable atender las necesidades de los sectores más vulnerables, recuperando valores de equidad y solidaridad.

En el marco de la crisis económica y social por la que actualmente atraviesa nuestro país, resulta indispensable atender en primera instancia las necesidades de los sectores más vulnerables, recuperando valores de equidad y solidaridad. En este sentido, en el ámbito previsional, ya se otorgó la primera cuota del bono adicional para el próximo bimestre, por hasta $5.000. Como se sabe, está destinado a aquellos que cobran las prestaciones más bajas y cuentan con una sola prestación.

Actualmente entre jubilados y pensionados hay 8,5 millones de beneficiarios. De estos, en total serán más de 4,7 millones las personas beneficiadas con el bono en cuestión (teniendo en cuenta desde aquellos que perciben la PUAM y Pensiones no Contributivas, hasta quienes tienen un ingreso de hasta $19.067). Esto implica en términos porcentuales que el 55,2% de los beneficiarios recibirá el bono. En total, aquellos que perciban el bono por el monto total de $5.000 serán 4,34 millones de beneficiarios (50,1% del total). Por su parte, a más de 370 mil jubilados -que tienen un haber de entre $14.069 y $19.068- se les otorga el bono necesario para alcanzar el piso de $19.068. Es aquí donde se encuentra el 5% restante para alcanzar el 55% de cobertura. Por ejemplo, en estos términos alguien que percibe el haber medio de ese intervalo por $16.153, se le otorga un bono por $2.915.

Cuando pensamos en las características más estructurales de nuestro sistema previsional, la brecha entre los ingresos de los beneficiarios es un indicador de la desigualdad y la forma de distribución que puede tener un sistema previsional. Un sistema solidario y distributivo suele tener una brecha menor entre los distintos niveles, mientras que en un sistema de capitalización resulta usual que las brechas se ensanchen. Una de las consecuencias que ha dejado la política previsional del gobierno saliente es el crecimiento en la desigualdad en los ingresos que reciben los beneficiarios. En particular, el gráfico que sigue muestra la relación entre el haber medio jubilatorio y el haber mínimo.

En diciembre de 2015 el haber medio significaba 1,4 veces el haber mínimo. En junio de 2019 este cociente era 1,57. Es decir, que mientras en diciembre de 2015 el haber medio era un 40% mayor al haber mínimo, en junio de 2019 el haber medio pasó a ser un 57% mayor al mínimo. Esto implicó un notable crecimiento de la desigualdad de ingresos dentro del Sistema Previsional.

En el mismo sentido también se observa que, en la comparación internacional, el sistema previsional argentino resulta ser bastante desigual. El Estado al hacer uso de la repartición de las jubilaciones puede usar esa herramienta para lograr equiparar los ingresos en un ideal de generar un mayor grado de igualdad social. De esta manera, mientras en la Argentina la brecha entre el haber mínimo y el máximo es de 7,3 veces, en Brasil es de menos de 6 y en países como Canadá, Dinamarca o Irlanda la brecha es menor a 2 veces.

Asimismo, en el marco de la crisis social y económica por la que atraviesa el país, muchos jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones familiares se han endeudado fuertemente a través de los créditos ANSES. Estos créditos fueron otorgados a altas tasas de interés y las cuotas de los mismos se debitan mes a mes de los haberes atentando contra la capacidad de consumo de las familias e incrementando la vulnerabilidad social. La cantidad de jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones familiares ascienden a 4,5 millones de personas con deudas superiores a los $57 mil pesos para el caso de los jubilados y de $14 mil en el caso de las asignaciones familiares. La baja de tasa de interés de hasta un 12%, implicará un impacto positivo de 8% promedio sobre las jubilaciones y de 12% sobre los beneficiarios de la asignación por hijo. Ingresos indirectos, para segmentos de alta vulnerabilidad.

Se debe recordar que a todos los beneficiarios de la seguridad social se les otorgó el incremento vigente para el mes de diciembre de 8,7%, según la fórmula en curso desde 2018. Los bonos y el alivio de las cuotas de créditos ANSES constituyen un ingreso extra para aquellos sectores más relegados; ningún jubilado se verá perjudicado por esta medida.

Lejos del manejo intencionado que se le buscó imprimir en estos días al debate sobre el sistema previsional, no existe ningún tipo de ajuste, actual ni proyectado. Las primeras medidas son paliativos -siempre insuficientes- en un contexto de suma emergencia y, como tal, constituyen un esfuerzo para dar respuesta a las urgencias más inminentes.

(*) Secretario General de la ANSES

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario