6 de septiembre 2001 - 00:00

Con la cría de gansos se pueden obtener diversos productos

Con la cría de gansos se pueden obtener diversos productos
ESCRIBE CHRISTIAN DANERI

Dentro de los agroemprendimientos avíco- las que todavía no fueron desarrollados en su máximo potencial en la Argentina se encuentra la cría de gansos, un animal cuyos principales derivados son la carne, huevos y plumas. Mientras los dos primeros tienen buena demanda en algunos países de Europa Occidental, en nuestro país existen emprendimientos que incurrieron en la venta de plumas -que se obtienen del pecho, vientre, flancos, lomo y dorso- con buenos resultados. Tal es el caso de la Escuela Agrotécnica de Coronel Pringles, que desde hace varios años se dedica a la cría de gansos en semicautiverio, cuyas plumas luego vende a una fábrica de camperas de la zona con la cual firmó un convenio.

Consultado por SU DINERO Personal, Raúl Giorgio, director de la escuela, explicó que, al igual que en cualquier otro emprendimiento de explotación avícola, el productor que desee incurrir en esta actividad debe disponer de un terreno elevado y de fácil acceso. Por otra parte, éste último tiene que estar conectado a un potrero de entre 2 y 3 hectáreas de superficie empastadas, en el cual los animales llevarán a cabo el pastoreo diario. Además, el terreno debe poseer un estanque o una pequeña laguna, que será fundamental durante el período de reproducción.

Según Giorgio, la construcción de la infraestructura restante es de bajo costo y estaría compuesta, básicamente, por un cerco perimetral del lugar de encierre, comederos, bebederos, reparos y nidales.

«El potrero de verdeo, al que los animales acceden luego de un corto proceso de acostumbramiento, se puede crear perfectamente con dos o tres hilos de alambrado eléctrico», asegura Giorgio. Asimismo, el rector de la escuela que está llevando a cabo el emprendimiento avícola comenta que el pastoreo se realiza a base de pasto natural o pasturas y achicoria.

Y resaltó que «el sistema de pastoreo directo reduce notablemente el gasto de alimentación y contribuye a su balanceo».

Alimento balanceado

Durante la primera o segunda semana de vida, a los pichones se les suministra alimento balanceado BB. Una vez transcurrido este período, pueden comenzar a comer pasto de manera alternativa. Esta dieta se mantiene hasta la octava semana, cuando se suprime el alimento especial y los animales pasan a consumir exclusivamente alimentos naturales. También hay que construir un sector especial para los pichones, en el cual permanecerán hasta completar su primer plumaje. El productor tiene que encargarse de que dicha sección permanezca limpia, iluminada y aireada. Además, las aves tienen que estar protegidas de las lluvias y del frío, y el lugar tiene que disponer de electricidad y de agua potable, para que se pueda llevar a cabo la limpieza de los galpones y de los equipos.

El ganso pertenece a una especie que en estado salvaje habita en cercanías de lagunas, arroyos, esteros y bañados y se alimenta exclusivamente de hierbas.

Ahora bien, en caso de que el productor apunte solamente a la comercialización de plumas, la alimentación del animal puede consistir en el pastoreo diario al cual se le deben agregar entre 50 y 100 g de granos diarios de baja calidad para cada uno. Aunque vale aclarar que esta cantidad nutricional no será suficiente en caso de que se pretenda producir la carne del animal.

Como quedó dicho con anterioridad, a diferencia de lo que ocurre en algunos países europeos, en los cuales se registra un elevado consumo de carne, huevos y pate foie (alimento que se prepara a base de hígado de ganso, luego de un período de alimentación especial y mediante un proceso que ha recibido numerosas críticas en todo el mundo -ver recuadro-), en la Argentina el consumo de carne de ganso es prácticamente inexistente. Mientras la carne de los animales jóvenes es muy fresca y tierna, la que se obtiene de los adultos suele utilizarse para alimentos elaborados, como el escabeche o el ahumado.

Animal guardian

Los gansos también suelen utilizarse como animales guardianes, ya que tienen una sorprendente facilidad para detectar la presencia de personas, a través de una aguda capacidad de registrar ruidos extraños, lo que indefectiblemente deriva en sus clásicos graznidos.

El emprendimiento de la escuela es coordinado por la ingeniera Ivana Dietrich, responsable del Area Técnica de la institución, que a su vez cuenta con la colaboración del jefe del Area de Ganadería y médico veterinario, Marcelo Coz, y Gastón Redin, egresado de la institución académica. Asimismo, el rector informó que ellos producen fundamentalmente plumas, duvet y, en menor proporción, pluma chica.

Vale aclarar que la persona que tenga pensado incurrir en la cría de gansos debe realizar un estudio de mercado previo, para evaluar si existe un mínimo de demanda que le permita obtener un margen de rentabilidad. Tanto más cuanto que la demanda del mercado externo no es fácil de satisfacer para los productores argentinos. «La exportación requiere volúmenes demasiado grandes, que por lo general superan la capacidad de producción de los pequeños emprendedores. En cambio, si se garantiza la colocación del producto en el mercado interno, la actividad puede ser rentable, ya sea para una pequeña empresa o bien como subsidiaria de otras actividades de granja», opina Giorgio. Por otra parte, el rector dijo que la rusticidad de la especie y el hecho de que los gastos destinados a la alimentación del animal no resultan elevados son dos factores que contribuyen a que el emprendimiento pueda llegar a ser rentable.

Cuidados

Un dato para tener en cuenta por los productores es que los animales no deben ser trasladados en épocas cercanas al desplume, ya que los gansos podrían contraer neumonía. También hay que evitar el hacinamiento, que podría favorecer la aparición de parasitosis.

La cantidad de animales que se necesitan para comenzar el emprendimiento va a depender de la posible demanda que el productor considere que pueda recibir. La producción anual que alcanza cada ganso es de 500 gramos de pluma chica y duvet. Los desplumes se llevan a cabo cada 35/45 días durante el invierno y cada 60 o 70 días en verano. Durante la primavera, no hay desplume, ya que es la mejor época para la reproducción.

Cada ganso tiene un costo de entre $ 5 y $ 8, y las razas más comunes son la Toulouse, de origen francés y color blanco y gris, y la Enden, de origen alemán y color blanco. En la Argentina, la mayoría de los animales es un cruzamiento indefinido de ambas razas, y es muy difícil encontrar alguna de estas dos especies en estado de pureza. Mientras los machos adultos alcanzan un peso de 10 kilos, las hembras llegan a pesar 8 kilos.

Al igual que muchas otras especies avícolas, el macho se aparea con una o dos hembras durante la época reproductiva, aunque Giorgio aclaró que este animal es de una fidelidad extrema. «Incluso, en caso de que muera algún animal durante la época en que se está llevando a cabo la reproducción, la pareja formará un nuevo grupo recién en la siguiente estación», dice el rector estudiantil.

En el agua, es mejor

Tanto el cortejo como el apareamiento de los animales se llevan a cabo en el agua; ahí radica la importancia de que el terreno destinado para la producción disponga de una laguna.

Las hembras ponen los huevos con una frecuencia de cada dos días, y una vez que se realizaron entre 8 y 10 posturas, comienza el período de incubación. En caso de que el productor vaya retirando progresivamente los huevos, el animal puede llegar a poner un total de entre 18 y 20. De esta manera, si se dejan 10 huevos en el nido, el resto puede utilizarse en una incubación artificial.

La incubación dura 30 días, y los pichones estarán en condiciones de reproducirse a partir de la temporada siguiente.

Las plumas se extraen sin tener que sacrificar al animal. Mientras las de cobertura se venden para rellenos, los plumones (abdomen y cuello) se utilizan para fabricar camperas y rompevientos (duvet). El kilo de plumón se vende a $ 180, mientras que la pluma intermedia ronda los $ 100 el kilo. Una vez extraídas, a las plumas se les quita la grasa con detergente y se las deja a secar. Si bien no es necesario sacrificar al animal para realizar el desplume, hay que tener mucho cuidado, porque el ganso se estresa mucho. Además, una vez desplumados, los animales no deben tomar contacto con el agua, ya que podrían enfermarse.

Para más información: Escuela Agrotécnica de Coronel Pringles, tel. (02922) 462570.
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