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Capetown es el punto inicial para Conocer Sudáfrica, ya que esa ciudad es destino de los vuelos provenientes de América meridional. También fue el punto de inicio de la colonización holandesa a partir del siglo XVII, por un fortuito accidente de barcos. El barrio residencial Sea Point, de elegantes mansiones victorianas en la zona alta, merece visitarse, y asimismo vale realizar una excursión a la Reserva Natural Cabo de Buena Esperanza, cerca de donde se unen el océano Atlántico con el Indico, sitio usual de apareamiento de ballenas. Aunque la visita más interesante es al pabellón cardiológico del Hospital Groote Schuur, en cuya sala de cirugía Christian Barnard llevó adelante en 1967 el primer trasplante de corazón de la historia. La comunidad médica internacional cayó sobre él con durísimas críticas, se opinaba que tal intervención constituía un disparate mayúsculo y que carecía de futuro alguno. Para peor, aquel primer paciente sólo alcanzó a sobrevivir dos semanas. El joven cirujano desoyó las críticas y prosiguió convencido operando, y en poco tiempo se convirtió en una de las celebridades más famosas y requeridas del mundo entero. Uno de sus trasplantados llegó a vivir 23 años.
LAS RUTAS DE UN SAFARI
La región sur del país conviene recorrerla en automóvil por la llamada Ruta Jardín, en muy buenas condiciones sin necesidad de cobrar peaje. Lo único que debe atenderse es que el carril rápido de circulación no es el interno, sino el externo, el más alejado del divisor central. El mar en Capetown es muy frío, por lo que se recomienda a quienes viajen en verano y deseen hacer playa optar por Mossel Bay, Plettemberg o Port Elizabeth, sobre el más cálido Indico. Durante este trayecto puede darse de comer en la boca a elefantes sueltos en Knysna, correr carreras montado en avestruces en Oudtshoorn o almorzar en pequeños pueblos en medio de vastos campos verdes rodeados de sierras como Heidelberg, similares a la campiña alemana o austríaca. El acuario de Port Elizabeth y la zona antigua de la ciudad no deben dejar de visitarse, ni tampoco el Elephant Addo Park, que se recorre sin bajarse del automóvil pero donde se ven animales que superan los tres metros de altura. Sudáfrica es el país más rico y desarrollado del continente. Como típica civilización británica, los deportes dominantes son el cricket y el rugby; se trabaja de 9 a 17; todo policía, alumno, empleado municipal de calle o soldado lleva uniforme; las universidades son con examen de ingreso y aranceladas -aunque se otorgan becas-, el voto es universal, pero voluntario; la moneda nacional es estable y sólida, el rand; los parques y las plazas están muy cuidados, y no hay contaminación del aire, visual o auditiva, aunque los sudafricanos, como los argentinos, adoran la telefonía celular. A pesar de situarse en el Hemisferio Sur conservan el calendario escolar europeo, y por esto hay clases en verano. Sólo como rebeldía frente al ex imperio han adoptado los kilos, metros y grados centígrados para medir. Sanitariamente el país está considerado de primer nivel internacional. Como no fabrican automóviles, en la calle se ven BMW, FIAT, Volvo, Honda, Mercedes-Benz, Renault, Ford y otros, siempre discretos en esta zona. En cambio, Durban es la ciudad joven y arrogante de Sudáfrica. Bendecida por una corriente marina cálida, la temperatura oscila todo el año entre los 15 y los 25 grados. Aquí sí se ven edificios altos y con nombre de empresas, grandes centros comerciales, vehículos lujosos y se conduce a mayor velocidad, hay más bullicio en las calles, muchos gimnasios y notable cuidado estético en la gente. Llama la atención la cantidad de música latina que se escucha, como tangos, boleros, mambo. Excelentes playas y medio ambiente muy limpio. Desde Durban se realiza la visita al valle de los zulús, los indígenas más belicosos y que mayor resistencia opusieron a los conquistadores. Hasta hace poco tiempo fumaban hierbas alucinógenas y se atacaban de una tribu a otra para robarse mujeres y ganado. Hoy dejaron las hierbas por la cerveza, participan de la vida política del país, y los hombres gustan de integrar las fuerzas armadas, donde pueden canalizar en forma positiva su tendencia marcial. Ofrecen espectáculos de baile y canto al turismo, y pueden adquirirse recuerdos. Las artesanías de estos pueblos nativos, como zulús, bush-mans, xhlosas, tienen colores vívidos y contrastantes, los torsos y las cabezas humanos muy alargados y las piernas exageradamente delgadas, mucha talla en madera de ébano, en los cuadros aparecen aves azules y felinos amarillos. Nuevo vuelo a Johannesburg, centro político y económico del país, aunque las autoridades nacionales residen en la vecina Pretoria. Todo el comercio del oro y los diamantes pasa por esta enorme ciudad de 9 millones de habitantes con su conurbano. Aquí se notan más los contrastes clásicos de una gran urbe: barrios marginales, numerosos puestos de venta callejeros, imponentes edificios de multinacionales, el teatro lírico, alambre de púas y alarma en algunas casas, abundante propaganda religiosa, largas limusinas oscuras, parques de mármol y granito. La visita imperdible es a Soweto (apócope de South Western Township), poblado cercano donde los bóers acarrearon por la fuerza a los negros apenas lograda la independencia, en 1948. Allí vivieron o viven Nelson y Winnie Mandela, el Premio Nobel de la Paz cardenal Desmond Tutu y otras célebres figuras de la transformación democrática. Es parecido a una villa miseria argentina, pero desde la llegada de Mandela al poder cuenta con pavimento; baños renovables; biblioteca; estaciones de combustible; TV satelital; colegio primario, secundario y universidad; semáforos y once clínicas de atención gratuita. A pocos kilómetros de Johannesburg se encuentra Gold Reef City, donde puede bajarse al interior de una mina. No es apto para claustrofóbicos. Las visitas sólo descienden hasta los 700 metros de profundidad, aunque los túneles tienen 2.000 o más metros. A la salida hay recreaciones de pueblos de época, donde se presencia la fundición y posterior confección de un lingote de oro puro, y en sofisticadas tiendas pueden adquirirse anillos y collares de oro en combinación con diamantes y esmeraldas.
UNA OPCION MUY ESPECIAL
La mayoría de los turistas vuela desde allí a alguna de las reservaciones del Parque Nacional Kruger, en la jungla al norte del país. Sabi Sabi, Mala Mala, con alojamiento de primer nivel y un esquema similar de salidas. En ocasiones se parte de madrugada a ver los depredadores nocturnos alimentarse -difícil olvidar el olor y el sonido de una manada de leones devorando un impala-, en otras por la tarde para ver el ocaso, momento en que los guías sirven refrigerios, y en otras la recorrida se hace de noche. A esa hora es posible encontrarse un enorme hipopótamo comiendo fuera del agua o un leopardo al acecho. Los vehículos son carrozados, abiertos y los guías llevan fusil en forma preventiva. Los nativos son capaces de detectar un camaleón en una hoja de árbol. Sorprendente. Fuera de los bungalows hay monos a la espera de comida, y antílopes. Para regresar hacia Capetown desde el Norte existe una gran alternativa que es tomar el Blue Train, por completo remozado, pero que conserva el estilo de los primeros años del siglo XX. En el restorán se cena con menú a elección, el personal viste de época, y las camas en los compartimientos son tan amplias y cómodas como las de un hotel de lujo. La comida en todo el país es muy del gusto argentino, abundante y buena carne de vaca, pescados, pollo, ensaladas; tienen exquisitas golosinas debido a la poderosa industria del azúcar, y un muy buen vino, que compite en los mercados internacionales con Chile y Australia. Además, existen restoranes italianos en cualquier ciudad y como la importación es libre sirven pastas y quesos de su país de origen. Obvio, hay excentricidades locales como milanesas de avestruz, churrascos de impala o carne de mono. En Sudáfrica es ampliamente hablado el idioma inglés, los precios son más accesibles que en la zona euro o los países dólar, está a 8 horas de vuelo desde la Argentina y la electricidad es de 220 voltios. El clima, por su ubicación geográfica, resulta similar al de nuestro país. Todos estos elementos la convierten en una opción especial para el turista de América del Sur.
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