El 31 de mayo, junto a cientos de agentes de viajes y periodistas de todo el mundo, formé parte de una de las festividades inaugurales del Freedom of the Seas. Este increíble barco, con sus 160.000 toneladas y capacidad para 4.375 pasajeros y sus 1.360 miembros de la tripulación, destronó al que era el más grande del mundo, el QM2 de la Cunard. La partida fue del puerto de Miami, para navegar por 3 días y 2 noches. El famoso dicho «ver para creer» se aplica en este caso. Los 1.900 «workers labored» que hicieron realidad este proyecto en Finlandia, deben sentirse más que orgullosos de ver realizada esta obra de 15 pisos. Algunos números impactan: 350.000 piezas de acero, y 111.000 galones de pintura fueron algunos de los materiales necesarios en su construcción. En relación con su decoración, cuenta con 18.000 sillas, 60.000 m² de alfombras, 4.700 obras de arte, 11.300 «sprinkler heads». El barco produce 35 toneladas de hielo por día, 713 mil galones de agua fresca, y pesa el equivalente a 80 mil autos. Si tengo que describir lo que más me impactó, gana por lejos el «flowrider», una pileta que genera el movimiento de agua necesario (30.000 galones por minuto a una velocidad de 20 millas la hora), para hacer surfing. Otra de las atracciones más espectaculares en la cubierta superior es el parque acuático interactivo H20 Zone: una fantasía para niños, repleta de enormes esculturas con colores brillantes, de diversas formas y tamaños. Imperdible para familias con hijos pequeños. Cada escultura también sirve como fuente, donde las familias pueden disfrutar en el agua haciendo girar ruedas, activando sensores y escapando de chorros de agua, los cuales nos empaparon de pies a cabeza. Adicionalmente, a esta atracción, hay salas especiales para niños desde 3 años, hasta adolescentes de 17 años. Disfrutamos además del muro para escalar con 11 rutas diferentes, de dos excelentes producciones teatrales, una increíble función de patinaje sobre hielo y actividades sin cesar en el paseo Royal Promenade: un bulevar de 135 metros de largo para ir de compras, cenar y disfrutar de entretenimientos nocturnos y divertidos desfiles. En la parte gastronómica las opciones sobran (es recomendable desde el primer día hacer un plan para aprovechar los 10 restoranes y los 16 bares y salones). No pueden faltar en la lista la tradicional heladería Ben & Jerry's, la pizzería Sorrento's, la taberna Bull and Bear y las suculentas hamburguesas y malteadas de Johnny Rockets. Cuando la travesía culminó, se nos hizo difícil despedirnos del Freedom of the Seas. Es como dejar atrás a una ciudad. Siempre quedan muchas cosas por hacer. Gustavo Rodríguez Gerente general de Scotland Travel
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