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21 de diciembre 2007 - 00:00

Hoy, si hay un evento, no pueden faltar las flores

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Los directivos de Flores de Buenos Aires, Martín Mascia y Emiliano Agesta, señalan que los arreglos florales han vuelto a estar de moda.
Entrevista de Leandro Ferreyra

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Hace varios años, la ambientación de una fiesta pasaba por pedirle a alguna amiga o pariente con imaginación que ese día decore el salón con algunas lindas flores y unas pocas velas. Con el tiempo, la flor se convirtió en la estrella excluyente de cualquier evento. Colores, aromas, sensaciones, diseño e improvisación se conjugan en la actualidad a la hora de decorar un encuentro social o empresarial, casamiento o cumpleaños. «El arreglo floral decora, armoniza, da color, luz, calidez y un millón de sensaciones. El uso de diferentes materiales, objetos, recipientes, bases y flores no tiene límite en la imaginación, sostienen Martín Mascia y Emiliano Agesta, directores de la empresa Flores de Buenos Aires, dedicada a la comercialización mayorista de este producto desde hace más de 30 años, y a la ambientación de espacios desde hace casi tres, con una fuerte especialización en hotelería.
Periodista: ¿Tanto ha cambiado el mercado, que siendo una empresa con una trayectoria de tres décadas recién hace tres años se especializan en decoración de ambientes?
Martín Mascia: Cambió radicalmente. No es lo mismo hablar de un evento desde hace cinco o seis años que hace veinte. Las necesidades son otras, la flor juega desde hace un tiempo un rol fundamental en la organización de eventos.
P.: ¿Casi que se podría decir que no hay evento de cualquier índole que no tenga arreglos florales?
Emiliano Agesta: Sin dudas. Le doy un ejemplo: nuestros padres y abuelos tenían en sus comienzos 30 jardines de cultivos propios y hoy son alrededor de 130, donde cultivamos 85% de las variedades de flores que hay en el mercado. Con nosotros trabajan muchos japoneses, que son los que mejor entienden el negocio del cultivo. Otro buen ejemplo se ve con las reservas de nuestros clientes. Antes nos llamaban de un día para el otro, hoy tenemos compromisos tomados para gran parte de 2008 y estamos cumpliendo con fechas pactadas hace un año.
P.: ¿Cómo evolucionó el negocio de las flores, desde aquellos tiempos en que operaban como vendedores mayoristas a la actualidad?
E.A.: Todavía vendemos al por mayor, pero de todos modos la evolución es notoria. Antes nuestros antecesores compraban algunas flores y revendían, otras las cultivaban. Pero ahora es todo nuestro. Esa es una gran ventaja, porque llevamos a nuestros clientes los cortes del día, bien frescos, cuando el resto tiene que tercerizar el servicio y -por ende-ofrecer un producto que tiene dos o tres días en la calle. En nuestro caso cortamos a las cinco de la mañana y al mediodía estamos repartiendo por toda la Ciudad. Por otro lado, los volúmenes que se comercializan hoy son visiblemente más grandes que antes, y en este caso tuvo mucho que ver la aparición de este nuevo nicho que son los arreglos para fiestas, eventos, hoteles y espacios en general. El mercado obliga a incorporar detalles, desde las propias flores hasta los livings, fanales con velas, ambientaciones con luces de noche y tantos otros recursos.
P.: ¿De qué sector proviene la mayor demanda de arreglos florales?
M.M.: Depende de la época del año. Si hacemos un promedio, seguramente los casamientos ocupan el primer lugar del ranking, seguidos de cerca por los cumpleaños, eventos empresariales y sociales, en ese orden. La decoración de hoteles está creciendo a un ritmo vertiginoso desde hace dos años, y hoy es uno de nuestros fuertes. Pero al momento de segmentarlos, hay que decir que los eventos empresariales y sociales crecen a ritmo insospechado durante los últimos dos meses del año.
P.: ¿Qué precio promedio tiene un arreglo floral para una fiesta?
E.A.: Los centros de mesa tienen un piso de $ 25 y un techo de $ 120 en el caso de un hotel 5 estrellas. Un trabajo para un cumpleaños de 15, para 120 personas, hay que partir desde los $ 2.500 hasta $ 4.500. En este último caso se cambian las mesas por livings y hay arreglos florales en todos los ambientes.
P.: ¿Cuál es la mejor época del año para comprar?
M.M.: A partir de setiembre, en plena temporada, hay cualquier variedad. Y la época más complicada es el invierno, porque el frío merma el proceso. En nuestro caso, en esa época del año trabajamos mucho la rosa que importamos de Ecuador, Colombia y Brasil.
P.: ¿Cómo se diferencia esa rosa de la que se cosecha en el mercado local?
E.A.:
Es sencillo: tienen un tallo más ancho y un pimpollo mucho más grande.
P.: A la hora de las preferencias, imagino que la gente ubica a la rosa en lo más alto del podio.
M.M.: Imagina bien. Es la más solicitada, y además hay personas que se enamoran de sus colores y nunca los abandonan: que las amarillas por tal cosa, que las rojas por tal otra. La rosa roja es un clásico y se vende siempre. En los hoteles, por ejemplo, estamos usando mayoritariamente la rosa blanca, porque viste y es elegante, es fina. Otra flor de moda es el lirium.
P.: ¿Es lo mismo decorar cualquier fiesta?
E.A.: De ninguna manera. Cada una tiene sus complicaciones y a la vez sus secretos. Hay que tener en cuenta el salón, si es de día o de noche, si es en un ambiente cerrado o es en el exterior. De día se utiliza una flor más campestre y colorida, como la yerbera o la margarita, entre otras. A la noche queda bien lirium, azucena, rosas, flores más delicadas, elegantes. En el caso de las estancias incorporamos flores de campo, silvestres, que se confundan con el ambiente. Un detalle importantísimo para tener en cuenta es el clima: los extremos son malos, tanto el frío como el calor excesivo puede resultar letal.

CONSEJOS Y SECRETOS 
Según Mascia y Agesta, hay determinados secretos y consejos que se deben tener en cuenta a la hora de comprar y preservar las flores.

«Una flor con mucha demanda es la yerbera, que tiende a caerse cuando se la coloca en agua, porque tiene un tallo flexible. El secreto es ponerle un chorro de alcohol fino o cortarle el tallo dentro del agua. Es un dato fundamental», confiesa Mascia.
«Para quienes les gusta que las rosas abran, es recomendable comprar los colores más claros. En el caso de esta especie es aconsejable mantener la hoja bien húmeda o sumergir toda la flor diez minutos antes de colo-carla en el florero. La rosa es la única flor que se puede mojar toda (el pétalo y las hojas), el resto se pudre», dice Agesta. Ambos coinciden en que la estrategia para preservar el jazmín es ponerle agua hasta la flor, pero quitarle todas las hojas del tallo. «No hay que ponerle hielo en el agua como dicen algunos, porque la seca», aseguran. «Otra trampita, pero no tan sencilla, es ponerle al agua cristal líquido, pero no va a resultar tan sencillo, porque somos los únicos importadores en la Argentina y lo usamos sólo para servicios de hotelería», ironizan. El cristal líquido corta el proceso de pudrición del agua y a la vez sirve como vitamina.

LOS INFALTABLES PARA UNA FIESTA
1- Flores: los grandes floreros permiten dar altura a los espacios, salir de la dimensión que queda al nivel de las mesas y poder generar un lugar más amplio. No hay que abusar de este recurso, quizá uno cada 3 o 4 mesas es lo ideal.
2- Living: son ideales para la recepción y como mesas para los más jóvenes, alrededor de la mesa principal. Se les puede agregar almohadones. En la actualidad, la gente prefiere combinaciones fuertes: violeta y colorado, verde y amarillo, fucsia y naranja, etcétera.
3- Velas: fundamentales, aunque la vedette de la noche sean las flores. Velitas en las mesas, fanales para la recepción y algunas velas en los baños generan calidez.

GUIA Flores de Buenos Aires Website: www.fdba.com.ar E-mail: infofdba.com.ar Tel.: Martín Mascia: (011) 15-69864403 Emiliano Agesta: (011) 1554520624 Natalia Hernández: (011) 1553062583

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