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11 de julio 2008 - 00:00

La cerveza despierta tantas pasiones como el fútbol

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Una cuna en barco y un kit para fabricar cerveza en el avión. Así fue el regreso de Leonardo Ferrari de Estados Unidos, allá por 1994, luego de haber cumplido una beca de posgrado con su esposa Mariana.
Ese kit, regalo de un vecino, Tim Patterson, entregado justo antes de embarcar hacia Buenos Aires, fue el prólogo de Antares, la cerveza artesanal marplatense que hace unos años hizo pie en Buenos Aires y hoy ya cuenta con dos bares: uno en Palermo, y otro, flamante, en Puerto Madero. Leonardo, ingeniero químico, es hoy el brewmaster de este emprendimiento que en diciembre cumplirá diez años, en el que su compañera, con quien formó una
familia, diseñadora indus-
trial, lleva adelante el marketing, y Pablo, también ingeniero, se encarga de las operaciones.
Como maestro cervecero es el responsable de las recetas y de la calidad del producto, una disciplina compleja que lleva años de aprendizaje, en la que se debe saber sobre agricultura, agua, historia y estilos de cerveza, y en la que, como en tantas otras cosas de la vida, viajar ayuda.

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Del hobby a la profesión

«Hobbista.» Así fueron los comienzos de Ferrari, según su autodefinición. Eran los tiempos en que esa afición concebida en California se desarrollaría pero en la «patria de sus amores», en Mar del Plata, con los amigos como críticos. «Por pasión, hacía cerveza en el quincho de casa. No estábamos intentando desarrollar un producto para vender, era sólo por gusto. Y cuando llevás a cabo una actividad sin presiones, se tiene la ventaja de que nadie obliga a que vuelva a salir igual. No es lo mismo en el ámbito industrial. Tal vez cuando quería hacer una cerveza nueva, le ponía manzana o yerba mate. La línea rectora es el aprendizaje», cuenta Leonardo, quien en ese proceso recreaba los estilos cerveceros tradicionales, algunos centenarios, otros que se le iban ocurriendo, con la precisión de un cirujano.
Y sin dudarlo, reconoce que la cerveza más fea que hizo fue la primera, en su garaje, hasta que surgió la idea de construir una pequeña cervecería dentro de un bar. Así nació Antares Brewpub, un lugar al estilo de una cervecería alemana, que luego fue quedando chico.
En marzo de 2000 el producto comenzó a ofrecerse en casas de delicatessen en botellas de 355 ml, en algunos bares marplatenses y de la costa atlántica.
Con la incorporación de otros mercados como Bariloche, Villa General Belgrano, Tandil, La Plata y Mendoza, se llegó a una fábrica que hoy produce 60 mil litros por mes, además de las exportaciones a Canadá, Uruguay y Estados Unidos.

andar explicando

«El primer gran paso fue la creación de la empresa. El segundo, comenzar a vender nuestra cerveza en otros lugares. Una cosa es poner una botella en una góndola y otra construir un lugar en el que se conforma una experiencia completa que tiene que ver con la ambientación, con el sonido y con crear un espacio en el que las personas se sientan cómodas. El tercero fue comenzar con las franquicias. El primer paso en Buenos Aires, en Palermo, fue el más desafiante. Es la plaza más exigente, la que marca las tendencias. Venir acá a ser exitosos con nuestra opción fue un desafío mayor.» Esta propuesta tiene siete variedades, algunas con más alcohol, otras más rubias, unas rojizas, otras oscuras, y también las selecciones del brewmaster, que van variando cada cuatro meses. Esa es la que les permite jugar con todas las opciones de cerveza que hay en el mundo. «Porque hoy hay un consumidor mucho más educado que el de hace unos años», comenta Ferrari. «Recuerdo que cuando llegamos a Buenos Aires tuvimos, en muchos casos, que explicar de qué se trata este tipo de cervezas, porque son más corpulentas, más sabrosas, cómo degustarlas, con qué comidas conviene acompañarlas, explicar cuál es la mística de la cerveza, cuál es el origen de los distintos estilos, desde la creada por los monjes hasta la que nació en Baviera. Así es como te enamorás del producto, porque es algo que apasiona. Nadie pelea por cuál es la mejor pasta de dientes, pero la gente sí toma partido por los clubes de fútbol y también por la cerveza. Hoy hasta las marcas tradicionales están sacando nuevos estilos, creo que la industria cervecera está tratando de aprender sobre el buen trabajo que hicieron los productores de vino durante los últimos años. Eso para nosotros es positivo porque abre el juego en la mente del consumidor.»
La estrella más brillante de la constelación de Escorpio, la que utilizaban los marinos durante siglos para guiar sus destinos. De ahí viene Antares, un nombre que no fue elegido al azar por estos tres emprendedores que crecieron al lado del mar, que lo disfrutaron hasta el cansancio con sus tablas de surf, y que un día también los condujo hasta su destino
, y a ese deseo de llegar un día a ser también, como lo son Havanna y Cabrales, una de las marcas emblemáticas de Mar del Plata. Si no es que ya lo lograron.

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