«Existe una cierta manera de entender el rol de la empresa, aun en los países centrales, que le adjudica cada día una mayor injerencia en la búsqueda de soluciones para las distintas problemáticas del
entorno donde le toca actuar», sostuvo Claudio Porzio.
La solidaridad debe comenzar por casa
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Llegamos a la Casa Central de la Caja de Valores SA, edificio ubicado en pleno corazón de la City porteña, a escasos metros de la Bolsa de Comercio y frente al Mercado de Valores de Buenos Aires que son los dos principales accionistas de la empresa que visitamos. Pero el motivo de nuestra entrevista no es discutir acerca de la custodia de valores negociables, ni de complejas sociedades cotizantes en Bolsa. Muy por el contrario, el tema de interés de Ambito del Placer es la responsabilidad empresarial. Claudio Porzio, uno de los directores de la mencionada firma comercial, nos aguarda en la impoluta sala de directorio que posee la compañía. Al tiempo que nuestro anfitrión nos ofrece café, el fotógrafo comienza con su tarea de intentar capturar en una sola imagen la esencia del entrevistado. La pulcritud y el orden del lugar impresionan. Todo está en su lugar. El diálogo comienza a fluir.
Periodista: No parece sencillo articular el mundo de los altos negocios con el de la sensibilidad social... Claudio Porzio: En realidad es más fácil de lo que parece. Los negocios están realizados por nosotros, los seres humanos. Y el hombre no sólo busca obtener ganancias, también se solidariza frente a las necesidades del otro. El dolor y la carencia siempre nos conmueven. Y está bien que así sea.
P.: De acuerdo, pero el tema a explorar es ¿cómo y por qué se lleva a cabo este tipo de ayuda desde la esfera de las instituciones del mercado? C.P.: El país de 2001 y de 2002 tuvo un quiebre realmente peligroso. Tocamos un fondo al que jamás, por lo menos los de mi generación, imaginamos que podíamos llegar. Esa circunstancia excepcional llevó al sector privado a tener que auxiliar a un Estado que se encontraba debilitado, y a una sociedad que, de la noche a la mañana, estaba en emergencia real. Hoy, las necesidades de amplios sectores de la población no fueron resueltas todavía. Pero sabemos que estamos mejor que hace seis años. Y pienso que todos los que pudimos colaboramos, de una manera u otra, para alcanzar el fin de volver a pararnos como nación. No fue ni es sencillo.
P.: Usted destaca la relación de colaboración de las empresas con nuestro país en una coyuntura difícil. C.P.: Más allá de esa problemática planteada a nivel nacional, existe una cierta manera de entender el rol de la empresa, aun en los países centrales, que le adjudica cada día una mayor injerencia en la búsqueda de soluciones para las distintas problemáticas del entorno, donde le toca actuar. El año pasado, por ejemplo, durante el transcurso del congreso que IDEA llevó a cabo en Mar del Plata se debatió mucho entre los empresarios este tema y se llegó a la conclusión de que es muy necesario el brazo solidario que extienden las empresas hacia la comunidad. Nos hace bien a todos. Es una manera de crecer y de suavizar las diferencias en la apropiación de los bienes que circulan por la sociedad.
P.: ¿Su formación profesional colabora para el ejercicio de su mirada filantrópica? C.P.: Soy abogado, una profesión humanista por naturaleza, aunque a veces tenga un poco de mala reputación. También soy agente de Bolsa. Pero en realidad mi educación y mis convicciones personales son anclas muy poderosas y efectivas para hacer propias las necesidades de los otros, a cambio de nada; que en definitiva es la simple definición de solidaridad. Construimos con mi esposa un hogar basado en una profunda fe cristiana. Mis cinco hijos, con edades comprendidas entre los dieciocho y los ocho años, participan activamente de este modo de entender y vivir la vida. El ser humano necesita sentir y poner en práctica valores positivos, que ayuden a mejorar nuestra sociedad y que contribuyen a la vez a crear las condiciones de vida necesarias para que la mayor parte de la población disfrute de los derechos y garantías, proclamados desde la Revolución Francesa.
La salud y los niños
P.: ¿De qué manera seleccionan las instituciones y programas donde realizan sus distintos aportes de responsabilidad corporativa? C.P.: La posición que ocupo dentro de la empresa es la de director de Sistemas de Gestión de Calidad. Por lo tanto, las normas y las distintas prácticas de procedimiento son fundamentales. Nos relacionamos con instituciones de probada trayectoria, tanto por su obra como por la transparencia que evidencian en el manejo de sus respectivas entidades. Además, siempre alguien de los que toman las decisiones últimas en la Caja, es decir los miembros de nuestro directorio, tiene algún tipo de conocimiento respecto de una determinada obra o plan social.
P.: ¿Qué han realizado el último año? C.P.: Trabajamos de manera intensa. Para nosotros son prioridad la salud y los niños. Si falla alguno de estos dos pilares de un país, podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que no existe un futuro posible. Nos vinculamos con el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, el Hospital de Niños Pedro de Elizalde, la Maternidad Sardá, el Hospital de Niños Juan P. Garrahan, APRONI, el Hospital Muñiz y el Hospital Manuel Belgrano. Las donaciones se centralizaron en instrumental médico y quirúrgico, mobiliario, computadoras, heladeras y elementos de confort.
AUSPICIOS Y APORTES
P.: ¿Sólo ayudan a centros de salud? C.P.: No, también colaboramos con comedores escolares. Sabemos que si los chicos no reciben los nutrientes necesarios a tiempo, pierden para siempre ciertas capacidades de abstracción, imprescindibles para realizar a fondo procesos cognitivos vitales para su aprendizaje. Podemos mencionar que apoyamos al Colegio Cristo Rey, la Asociación Nuestra Señora del Rosario y la Casa Comunitaria Juan Pablo II. Para ellos pudimos proveer alimentos, pero también pañales y calzado. Otras instituciones con las que estamos vinculados a través de acciones son: el Cottolengo Don Orione, el Hogar «Hacia Jesús por María», CUIDAR (Asociación para el Cuidado de la Diabetes), la Parroquia San Vicente Ferrer, el Hogar Misericordia, FLENI, Instituto Piedra Libre, Fundación Argentina de Trasplante Hepático, Cáritas. Nuestros aportes, para este último grupo, se centraron en la adquisición de alimentos, medicamentos, elementos de computación y de confort, colchones, camas y pintura. También auspiciamos ciertas galas y encuentros institucionales de organizaciones de fuerte presencia y de reconocimiento generalizado, como son ALUBA y COAS, Cooperadora de Acción Social.
P.: ¿Los empleados participan también de esta mirada de responsabilidad corporativa? C.P.: Por suerte nos acompañan de manera plena. Es con alegría que podemos decir que año a año aumenta en ellos el interés por sumarse a nuestros planes. Este año más de 70 participaron de la Maratón Solidaria de Accenture (consultores en servicios informativos). Todos nuestros empleados recibieron como aporte de la empresa el valor total de la inscripción a la citada maratón. También se involucraron de manera espontánea al programa Una Navidad Solidaria, que realiza Cáritas, y al cual nosotros ofrecemos nuestro soporte. Se trata de apadrinar con una caja repleta de productos navideños a una familia carenciada. Es ayudarla a pasar un momento de alegría y recogimiento espiritual, quitándole la presión extra de la carencia material.
P.: Parece disfrutar de una armonía que quizás podríamos definir como una «paz» muy particular, ¿es así? C.P.: Gracias por percibirme de ese modo. Creo que mi esposa, con su infinito amor y paciencia, ha ejercido una verdadera misión evangelizadora sobre mi naturaleza. Además, desde chico, soy un apasionado por los deportes, en especial el rugby. No dudo de que la sana competencia, el espíritu de equipo y el empeño personal colaboran a moldear el carácter. Ahora, por ejemplo, me enorgullezco de jugar al fútbol con mis hijos y sus amigos. Es una sensación maravillosa, de mucha plenitud.
P.: Supongo que en su tiempo libre debe ser un buen asador. C.P.: En efecto, pero ¿cómo lo supo? P.: Intuición profesional.
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