Los pioneros del turismo espacial, el magnate Dennis Tito y los otros cuatro que le siguieron, pudieron ver en su recorrido y desde la Estación Espacial Internacional la esfera terrestre en su plenitud, observar el «planeta azul» con las zonas que están de noche y las por donde va pasando el día, divisar continentes y países, tener una vista única de los océanos, sorprenderse con los perfiles luminosos que le da la Luna o asombrarse ante la presencia del Sol en medio de la negrura del cielo (porque el cielo no es celeste como lo vemos desde la Tierra). Los viajeros que paguen 200 mil dólares a Virgin Galactic sólo verán la curvatura de la Tierra, algunos continentes y escapar por cuatro o cinco minutos a la gravedad, cosa de sentirse astronautas. Y claro, como cualquier turista sacar fotos o filmaciones con sus cámaras digitales.
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